Lo vivido anoche en el Maracaná fue, para Boca Juniors, una noche de alta intensidad y suspendida entre la épica y la tensión. En el estadio, la presencia de unos 60 mil hinchas de Vasco da Gama contrastó con los aproximadamente 4 mil boquenses que viajaron desde Buenos Aires para alentar al equipo de Vilas Arruabarrena. El ambiente fue ruidoso y polarizado: la hinchada local preparó un gran mosaico con el escudo de su club en la popular, mientras que en las demás tribunas se desplegaron banderas y globos que intensificaron la puesta en escena.

Boca se plantó con actitud y, muy temprano, enfrentó un inicio dominado por el dueño de casa. A los 4 minutos, Lautaro Di Lollo saltó más alto que la defensa azul y oro para convertir de cabeza y adelantar a Vasco, desatando la euforia de la parcialidad local y encendiendo la ilusión entre sus 4.000 seguidores. A partir de ahí, la parcialidad visitante trató de sostenerse en el partido, aunque el marco acústico del estadio fue un arma de doble filo para el equipo visitante.

La primera etapa continuó con alternancias y con el esfuerzo de Boca por igualar las cosas. En ese tramo, la hinchada de Boca, conocida como La 12, mantuvo viva la llamita del apoyo con una batería de cánticos que, con el transcurso de los minutos, fueron amoldándose al ritmo del encuentro. Entre los momentos de mayor vibración para la grada azul y oro, se mezclaron las vibraciones de las trompetas y los bombos que marcaron cada intento de reacción.

Antes del cierre de la mitad, Vasco logró el empate con un gol del descuento que dejó el marcador 1-1 y reacomodó las fuerzas para el complemento. En ese tramo, Boca arrojó todo su esfuerzo para volcar la balanza, mientras la casa se sacudía con un clima que recordaba a una verdadera caldera.

En la segunda mitad, Boca mostró carácter y, pese a las dificultades, encontró una respuesta colectiva para darle vuelta al marcador. Leandro Paredes, que afrontaba el encuentro con una lesión muscular que arrastraba, convirtió de manera agónica el gol de la victoria, sellando la clasificación y desatando la alegría del equipo y de sus hinchas que viajaron a Río.

El ambiente también dejó un par de tensiones en la previa, cuando dos micros quedaron descompaginadas y hubo riesgos de cruce entre aficionados, que fueron contenidas por las autoridades. Con este resultado, Boca avanzó a la final de la Copa Sudamericana y quedó a la espera de su rival para la definición.