RÍO DE JANEIRO. En un Maracaná que rugió con 70.000 hinchas de Vasco y con unos 4.000 aficionados de Boca, el equipo argentino selló su pase a la definición continental. Boca llegó a Río con la urgencia de remontar el 0-1 sufrido en la Bombonera y, así, mantener viva su historia copera.
El desarrollo mostró a Boca buscando desde temprano hacerse del control del juego. El conjunto visitante presionó alto y trató de desequilibrar a un Vasco que trataba de imponerse con la presión local. La apertura del marcador llegó a balón detenido: Lautaro Blanco ejecutó un tiro de esquina y Lautaro Di Lollo ganó en el área, adelantándose a Santiago Sosa y cabeceando para vencer a Léo Jardim y convertir el 1-0.
El gol dejó a Boca con la posibilidad de manejar la serie, aunque el local insistió y empujó para forzar la definición por penales. En ese contexto, emergió Leandro Paredes: el capitán ingresó en el complemento y, desde fuera del área, dio un remate que desvió en su trayectoria y terminó entrando para sellar la clasificación de Boca.
Con la ventaja consolidada, el elenco argentino sostuvo la presión hasta el cierre y convirtió una noche que quedó grabada como una de esas historias que agrandan la memoria de Boca en copas internacionales.
La clasificación mantiene a Boca con vida en la temporada y lo deposita en la final de la Copa Sudamericana, programada para el 21 de noviembre en Barranquilla, donde enfrentará al ganador de la serie entre Atlético Mineiro y City Torque. Mineiro goleó 3-0 a Torque y definirá la serie en Uruguay este miércoles. La final se disputará en medio de las definiciones del Clausura y la Copa Argentina. Mientras tanto, Boca volvió a dejar en claro su regreso a las instancias decisivas, bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena.



