La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) oficializó sanciones contra Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes de La Plata, junto a dos dirigentes de la institución, tras los hechos ocurridos al cierre de la final de la Supercopa Internacional. Rosario Central había derrotado 3-1 a Estudiantes en Santiago del Estero. La resolución se dio a conocer en pleno desarrollo de la semifinal de la Copa Libertadores entre el Pincha y Flamengo, y reavivó el debate sobre la relación entre la comisión directiva del club y las autoridades del fútbol argentino.
El Tribunal de Disciplina decidió que Verón, Caiella y Angeleri deberán cumplir tres meses de suspensión cada uno. Además, Estudiantes recibió una multa equivalente a 500 entradas, aplicable por las infracciones cometidas por las autoridades y otros integrantes de la delegación dentro del terreno de juego y en el área de vestuarios.
La decisión se tomó tras revisar los descargos del club y el informe del árbitro Darío Herrera, quien dirigió aquella final y afirmó haber sido insultado por algunos dirigentes. El episodio se registró luego de una conclusión caótica de la final, con cruces entre miembros de ambos planteles en uno de los túneles del estadio.
Según el relato arbitral, Verón ingresó al campo y sostuvo un enfrentamiento verbal con Herrera, al que, de acuerdo a la denuncia, le dirigió insultos y amenazas. En su descargo, el presidente de Estudiantes aseguró haberle dicho al árbitro: “Toda tuya, ladrón”.
Aunque la polémica en torno a las decisiones del árbitro fue uno de los temas centrales, el Tribunal de Disciplina centró su fallo en el ingreso no autorizado al terreno de juego y en la conducta de los dirigentes hacia la autoridad arbitral. Entre los fundamentos, el organismo advirtió que hechos de este tipo perjudican la imagen del fútbol argentino y afectan el prestigio de la competencia.
Las tres sanciones tienen la misma duración, pero cada dirigente recibió fundamentos específicos para su caso. La medida fue publicada en un contexto en el que Estudiantes disputaba la semifinal de la Libertadores ante Flamengo, subrayando la tensión entre la conducción del club y las autoridades del fútbol nacional.



