La historia de los cuadernos atribuidos a Oscar Centeno, que habían sido supuestamente quemados y reaparecieron sin cenizas, volvió a generar un claro cruce de versiones en la audiencia del juicio. Esta vez el centro de atención fue el testigo Fernando Gutierrez Hermelo, jefe de fotografía del diario La Nación, quien, en 2019, recibió de un anónimo seis cuadernos reencontrados y se encargó de registrar cada página cuando el periodista Diego Cabot los recibió.

Aunque tomó fotos de cada página, Gutierrez Hermelo no recordaba varios detalles cruciales. Por ejemplo, señaló que uno de los cuadernos tenía las tapas al revés y comentó que parecía que el cuaderno había sido desarmado y reconstruido. Tampoco recordaba que en otro cuaderno había páginas en blanco, lo cual resulta llamativo si se sostiene que el testigo fotografió cada hoja de forma meticulosa. Además, explicó que realizó las imágenes en la casa de Cabot, contradiciendo la versión del periodista, quien había dicho que las fotos se tomaron en las instalaciones del diario.

Entre la cadena de datos que se van sumando, también se mencionan tachaduras y pericias que señalan que parte de los cuadernos fueron dictados o copiados y “se escribieron para otros”. Estos elementos refuerzan la sensación de que la narrativa oficial puede haber sido moldeada para encajar ciertos objetivos.

Lo más llamativo del testimonio fue que Gutierrez Hermelo fue convocado por la fiscal Fabiana León y por la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF). A ambos les bastaron dos preguntas prácticamente rutinarias —su cargo en el diario y si registró las imágenes en 2019— para indicar que no tenían más cuestionamientos, y en total solo tardaron 3 minutos y 41 segundos en interrogarlo.

El papel central recayó en Marcos Aldazábal, abogado de Roberto Baratta (ex subsecretario de Planificación). En su intervención, dejó en claro el planteo de fondo: Cabot habría contado que un anónimo le entregó los cuadernos cerca del diario, en una estación de servicio, sin aportar mayores datos.

Cabe recordar que Centeno, en mayo de 2018, afirmó haber quemado los cuadernos en la parrilla del fondo de su casa para evitar problemas, llegando a decir que siguió avivando el fuego hasta consumirse por completo.

Durante la audiencia, Aldazábal solicitó que el tribunal le mostrara al fotógrafo cada uno de los cuadernos. Al avanzar hacia el cuaderno número 4, llamó la atención que, tras la tapa del cuaderno negro, las primeras anotaciones correspondían al 14 de mayo de 2010 y, al final, al 7 de abril de 2009, lo que evidenciaba que tapas y contratapas estaban cambiadas. Frente a ello, Gutierrez Hermelo admitió la anomalía: “sí está al revés”. El debate quedó abierto a la hora de cuestionar si, en efecto, el fotógrafo habría notado ese detalle al registrar las páginas una por una.