Como sucede en otros productos, los smartphones se dividen en categorías según sus prestaciones, y la franja de entrada es la más sensible a movimientos de costos. En los últimos meses, este segmento quedó bajo presión por el incremento en el precio de las memorias, un componente que se encarece por la demanda de infraestructura para IA. La magnitud del impacto llevó a que especialistas debatan si los teléfonos de menor precio seguirán existiendo tal como se los conoce hoy.
La situación en Argentina es particularmente relevante: la eliminación de aranceles de importación de celulares, vigente desde el 15 de enero de 2026, hizo prever caídas de precios de alrededor del 10%. Aun así, en la práctica, el costo de los modelos más económicos sube por la mayor proporción que las memorias representan dentro del precio final.
“Hoy los celulares de hasta 200 dólares concentran el 70% de la demanda en el país; el volumen del mercado está centrado en esa franja”, señala Diego da Costa, director comercial de Nubia Argentina, en diálogo con LA NACIÓN, citando datos de la consultora GfK.
En los modelos de entrada, la memoria tiene una incidencia mayor en el costo respecto a equipos de gama alta, donde otros componentes (como cámaras) también influyen. Según Counterpoint Research, en teléfonos por menos de 100 dólares la memoria ya representa más del 60% del costo de fabricación, frente a porcentajes mucho más bajos anteriormente (entre 10% y 15%).
Ante este escenario, los analistas anticipan cambios para el segmento. Da Costa advierte que podría verse una “gama baja todavía más baja”: las marcas podrían reducir su porfolio y, en el peor de los casos, quedar con stock de modelos antiguos o perder generaciones. El estándar de mercado que se maneja hoy implica 4 u 8 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento; sin embargo, algunas firmas evaluarían volver a ofrecer configuraciones de 128 GB o incluso 64 GB, para ajustarse al poder adquisitivo de la gente.
Motorola, por su parte, ya anticipa un menor tamaño del segmento de entrada. Martín Novoa, director comercial de Motorola Argentina, admite que, a medida que suben los costos, el mercado de entrada se encogerá progresivamente. La firma venía adelantando esa tendencia desde 2021, cuando migró gran parte de su portfolio hacia modelos más caros (Edge, Razr y Signature), y dejó de lado la línea Moto E para dar paso a la familia Moto G.
Samsung propone una lectura alternativa. Aunque no desaparecería la gama de entrada, las especificaciones de los modelos más básicos podrían ajustarse, manteniendo presencia en el segmento pero con ofertas más contenidas. En este marco, el panorama para 2027 dependerá de la macroeconomía, de la evolución de precios de componentes y de las estrategias de cada fabricante para calibrar su portafolio.



