Tras difundirse un proyecto de ley en la Legislatura bonaerense para declarar emergencia en el sector del calzado, que propondría ventajas impositivas si prospera, la Cámara de la Industria del Calzado (CIC) reiteró los principales obstáculos que llevan al rubro al borde de la desaparición. Señalan tres factores críticos: un tipo de cambio que dificulta la exportación, una caída sostenida de las ventas en el mercado local y la presión de la competencia importada, ya sea en gran volumen o a través de plataformas como Temu o Shein, incluso en modalidad ilegal por contrabando.
La industria del calzado, junto a la textil, figura entre las más golpeadas por el modelo económico vigente. Ejemplos de fábricas de alto grado de tecnificación que cerraron sus puertas en los últimos años incluyen Coopershoes, en Las Flores; Dass, en Coronel Suárez; y Bicontinentar, en Chivilcoy. En cada caso, proyectos de inversión de larga data y años de operación comenzaron a verse afectadas por la crisis.
Por otro lado, el calzado tradicional, de vestir y cuero, concentra su producción en el conurbano, especialmente en La Matanza, lugar de origen del diputado Facundo Tignanelli, que en 2006 llevó a esa localidad a ser declarada “capital nacional del calzado”.
Históricamente, tal como ocurrió en 2002-2003 y en 2019-2020, estos sectores muestran cierta capacidad de recuperación ante shocks si se determina un mejor reparto de ingresos. Sin embargo, la salida de bienes de capital para cubrir indemnizaciones y deudas con proveedores o con la AFIP complica que la próxima reactivación alcance las mismas dimensiones que las anteriores.
Un dato relevante es Paraguay: en los últimos tres años se convirtió en un destino para las máquinas que quedaron fuera de Argentina, mientras que la industria local atraviesa un proceso de debilitamiento.
Ni la CIC ni el sindicato participaron de la redacción del proyecto, pero lo observan con interés: esperan que el debate aporte visibilidad a la crisis y empuje soluciones. En 2023, Constanza Alonso, diputada nacional por Unión por la Patria y del mismo ámbito que Tignanelli, presentó un proyecto de Protección de la Industria del Calzado, con aportes de Juan Recce. Su objetivo era, a cinco años, desarrollar proveedores intermedios para convertir al sector en exportador neto y generador de divisas.
El proyecto logró media sanción en la Cámara Baja y dictamen favorable en el Senado, pero quedó suspendido por las elecciones de noviembre que consagraron a Javier Milei como presidente. A fines de 2025, el estado parlamentario de esa iniciativa se perdió.



