Esta semana, alrededor de mil familias debieron abandonar sus viviendas en Ciudad del Este, la segunda ciudad más poblada de Paraguay, debido a las crecidas del río Paraná. Las lluvias intensas elevan el caudal y obligan a medidas de emergencia en la urbe.
Con más de 325.000 habitantes, la ciudad forma parte de la triple frontera con Brasil y Argentina, donde se ubica la central hidroeléctrica Itaipú, asentada sobre el Paraná y gestionada por un convenio paraguayo-brasileño.
El registro hidrométrico en Ciudad del Este alcanzó este jueves los 122 metros sobre el nivel del mar, según autoridades. Ante este panorama, se implementó un operativo para evacuar a los afectados y distribuir ayuda; varias decenas de viviendas quedaron cubiertas por el agua, y algunos propietarios se negaron a abandonar sus hogares.
“Todo ocurrió muy rápido porque sigue lloviendo sin cesar”, comentó Antonio del Puerto, director de Comunicaciones de Ciudad del Este, mientras recorría las zonas inundadas en lancha.
A unos 16 kilómetros al norte, Itaipú mantiene abiertas sus compuertas para aliviar el caudal y reducir el riesgo de mayores desbordes. En la región vecina, al noreste de Argentina, crecientes de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay provocaron decenas de evacuaciones, traslado de ganado, restricciones en puentes y cierres de pasos fluviales.
En las Cataratas del Iguazú, el caudal se multiplicó por diez respecto al promedio, lo que llevó al cierre temporal de varios circuitos. La Garganta del Diablo, el salto principal, permanece cerrado por precaución desde agosto.
Las lluvias que afectan a la zona fronteriza están vinculadas al fenómeno El Niño, que eleva la temperatura de la superficie del Pacífico y altera los patrones de vientos y precipitaciones en todo el planeta. Los especialistas anticipan que este episodio podría figurar entre los más intensos de las últimas décadas. En 2014, la crecida llegó a 125 metros y dejó evacuadas unas 1.200 familias en Ciudad del Este.



