Casa experimental surge de una observación singular: el momento en que se levanta una casa. Así lo describe Juan Francisco Raposeiras, conocido como Rapo, al explicar el origen de su nuevo trabajo de música electrónica, editado por el sello independiente Puddle. El álbum cierra un tríptico que comenzó con Lo que escucho también es pensamiento (2024) y continuó con Mil sonidos (2025). Su presentación está prevista para el martes 27 de octubre en La Plata, y dos días después, el jueves 29, el proyecto verá la salida en todas las plataformas.
El propio Rapo llevó a cabo la producción y la mezcla de forma individual, transformando su estudio en un laboratorio sonoro y tomando recuerdos sensoriales como fuente de ideas. El resultado son nueve pistas en las que aborda la música como líneas de intensidad y de construcción de sentido. En diálogo con Buenos Aires/12, define el proyecto como “una música alegre” y mantiene un lema que acompaña su modo de trabajar: que la mente baile y el cuerpo piense.
Más allá de la faceta musical, Rapo también trabaja como programador. Reside en La Plata desde los 18 años, cuando se mudó desde Esquel para estudiar, y desde entonces alterna entre el código y los beats. En los últimos años ha compuesto música para producciones audiovisuales y para obras de teatro.
Los dos discos anteriores partieron de Mil mesetas, el libro de Gilles Deleuze y Félix Guattari. En esa obra, se propone pensar la realidad sin un eje rector, a partir de la noción de rizoma: una red de conexiones sin centro donde deseo, sociedad y conocimiento se crean y transforman a cada paso. Rapo tomó esas ideas como punto de partida para una búsqueda abierta, que continúa en esta tercera entrega.
En su manera de componer, el músico sostiene que es importante dejar espacio: “la música que hago no lo revela todo, así queda lugar para que quien escucha decida hacia dónde ir”. Su intención es que la obra funcione como un vehículo para un viaje placentero.
La dimensión colectiva también tiene peso: las producciones de Rapo suelen teñirse de la influencia de los grupos con los que colabora. En 2021 impulsó el Grupo de Músicas Experimentales Libres (GRUMEL), un espacio que reúne a músicos experimentales y que continúa activo. Para él, esas experiencias dejan huellas y marcas palpables en su recorrido.
Rapo describe la estructura de Casa experimental como háptica, una idea vinculada al tacto. En su visión, “escuchar es sentirse tocado a distancia”, y por eso busca composiciones que conserven la capacidad de sorprender. Al crear, evita excesos de análisis y se guía por un empirismo que responde al cuerpo.
El recorrido de las nueve pistas abarca distintas vertientes de la música electrónica. El pulso rítmico se mantiene como eje central, pero el álbum también transiciona hacia el ambient, priorizando atmósferas y texturas. El arco va desde piezas con pulsos marcados hasta otras sin beat, manteniendo intacta la idea de apertura y sorpresa.



