La escasez de energía eléctrica se convirtió en un obstáculo para fabricantes y operadores de centros de datos en Estados Unidos, donde conseguir nuevas conexiones a la red puede demorar años. En busca de una solución rápida, Redwood Materials propone darle una segunda vida a las baterías retiradas de vehículos eléctricos para alimentar instalaciones industriales.
La empresa está trabajando junto a Rivian para instalar sistemas de almacenamiento en las plantas de fabricación del fabricante de vehículos eléctricos. Este acuerdo propone convertir las baterías que ya no cumplen requisitos para la movilidad en una fuente de energía estacionaria, enlazando así la recuperación de baterías con la creciente demanda de suministro eléctrico confiable para la industria.
No todas las baterías de un automóvil quedan inutilizables para su uso en ruta; muchas conservan capacidad suficiente para aplicaciones estacionarias, donde aspectos como peso y tamaño dejan de ser limitaciones críticas. Redwood recolecta las baterías usadas provenientes de Rivian, las evalúa y decide para qué uso sirven. Las unidades aptas para almacenamiento pasan a sistemas de respaldo energético, mientras que las que no cumplen se someten a procesos de reciclaje para extraer materiales de valor.
Rivian ya opera un sistema de segunda vida con una capacidad de 10 megavatios-hora en su planta de Normal, en Illinois. Redwood señala que se trata de la primera instalación de este tipo en una fábrica de un fabricante automotriz en Estados Unidos.
Los centros de servicio de Rivian aportan una fuente constante de baterías retiradas durante tareas de mantenimiento y reparación. Recuperar esos packs facilita el acceso a materiales y reduce costos de manejo y transporte, generando un vínculo entre el servicio técnico de los vehículos y el abastecimiento eléctrico de las plantas: las baterías que regresan de la calle podrían, con el tiempo, contribuir a alimentar las líneas de producción de vehículos nuevos.
Consolidar baterías retiradas en un único sistema de energía confiable implica desafíos de ingeniería. Los paquetes difieren en química y antigüedad, y su rendimiento depende del uso previo. Un sistema de almacenamiento debe contemplar esas variaciones para entregar electricidad de forma estable.
Redwood sostiene que el proceso de recuperación aporta información valiosa sobre cómo se deterioran los packs, dato que utilizan para decidir cómo incorporar baterías distintas dentro de un mismo sistema de almacenamiento. Además, la compañía desarrolla sus propios convertidores DC-DC y software de control, herramientas clave para administrar la energía y permitir que baterías con distintas características funcionen juntas de manera eficiente.



