En los últimos años aparecieron en el mercado una familia de diminutas cajas conectadas a la TV que, supuestamente, permiten ver canales de streaming, partidos y contenido de distintas partes del mundo sin suscripción. Si bien ese atractivo es claro para muchos usuarios, existe el riesgo de que buena parte de estos dispositivos traigan software malicioso preinstalado antes de ser desempacados.
El análisis fue realizado por dos especialistas chilenos: Anthony De La Paz, que se desempeña en seguridad ofensiva en Inside Security, y Patricio Moraga Abarca, consultor senior de ciberseguridad en Cybertrust Latam. Ambos evaluaron un modelo concreto y detectaron un sistema preparado para recibir órdenes desde un servidor malicioso, conocido como C2 (comando y control). Según explicaron, el equipo podría convertir la conexión del hogar en un canal para terceros y exponer datos sensibles introducidos por el usuario, como contraseñas o datos de tarjetas de crédito. Incluso al intentar restaurarlo a la configuración de fábrica, el código de control permanecía activo.
“Tener uno de estos equipos en casa equivale a tener a un atacante conectado directamente a tu red Wi‑Fi. A través del C2, quien está del otro lado podría gestionar el dispositivo”, indicaron a Clarín los investigadores. La sesión de presentación se dio durante Ekoparty 22, la conferencia de hacking realizada en la ciudad de Buenos Aires la semana pasada.
El informe detalla lo que se encontró en el equipo analizado, sin afirmar que todos los TV boxes estén infectados. Además muestra una particularidad: el dispositivo puede, por un lado, reproducir el contenido esperado y, por otro, ejecutar tareas en segundo plano de forma oculta.
En términos técnicos, una TV box es una suerte de pequeña computadora que aprovecha la pantalla del televisor como monitor. Cuenta con procesador, memoria, almacenamiento y un sistema operativo —en muchos modelos, Android—. Se conecta por HDMI y accede a internet por Wi‑Fi o cable, manejándose con un control remoto.
La relevancia del fenómeno radica en dos factores: por un lado, permiten transformar cualquier TV en un “smart” sin atarse a un proveedor tradicional; por otro, facilitan la instalación de aplicaciones no oficiales que brindan acceso a contenidos sin abonar suscripciones.
En Argentina, estos dispositivos se consiguen en plataformas como Mercado Libre, así como en comercios de informática y tiendas de electrónica. El equipo analizado corresponde a un solo ejemplar; por lo tanto, no se puede generalizar sobre toda la gama de TV boxes disponibles en el mercado.



