Wayne Holmes, profesor de Estudios Críticos de Inteligencia Artificial y Educación en el UCL Knowledge Lab de University College London, centra su labor en el impacto de la IA en cómo enseñamos y aprendemos. Asegura que las herramientas actuales no garantizan mejoras educativas y que su uso en las aulas puede ampliar brechas existentes.

Invitado por la Universidad Austral, Holmes viajó a Buenos Aires y ofreció una charla que luego compartió con LA NACION, donde abordó su visión sobre la IA, la educación y el poder en juego detrás de las grandes tecnológicas.

En la entrevista reciente, el CEO de Nvidia afirmó que los estudiantes ya no necesitarán estudiar matemática porque la IA podría resolver esos problemas, y que, por lo tanto, sería mejor enfocarse en otras áreas. También comparó la situación con la llegada de la calculadora. Holmes respondió con una crítica contundente: considera a ese ejecutivo como una figura poderosamente acaudalada cuyo negocio depende de vender herramientas de IA, por lo que su opinión sobre educación debe tomarse con precaución.

Para él, la comparación entre IA generativa y calculadoras no es adecuada. En una calculadora, si se pulsa el botón correcto en el orden adecuado, el resultado es siempre exacto; en cambio, la IA generativa no ofrece certezas y puede entregar respuestas erróneas, lo que la convierte en una «lotería» de resultados. Ese rasgo de imprevisibilidad, insiste, la distingue de dispositivos que entregan soluciones seguras y consistentes.

Holmes subraya que la riqueza de Nvidia y su dependencia de que se utilicen estas tecnologías hacen poco confiables sus planteos sobre educación. Asegura además que la visión de futuro que propone el ejecutivo le parece absurda y arriesgada, y que, si bien la tecnología existe y es real, su utilización educativa debe ser crítica y regulada.

Otra idea que mencionó en sus exposiciones fue la analogía de un bebé con un chip en la cabeza cargado de Wikipedia. Según su punto de vista, si algo tan poderoso como la IA estuviera al alcance de esa capacidad, podría generar la ilusión de que ya no haría falta educar. Señaló que esa lógica se asemeja a propuestas impulsadas por figuras como Elon Musk, quienes sostienen que la tecnología puede resolverlo todo.

Por último, Holmes recordó que, en una conversación reciente con actores del sector tecnológico estadounidense, notó una postura escéptica respecto de la educación entre personas con hijos que ya ingresaron a universidades de alto prestigio. Sostuvo que ese grupo tiende a desestimar la necesidad de estudiar una carrera, aunque reconoció las capacidades de quienes crean grandes empresas y tecnologías; añadió que ese enfoque refleja una mentalidad de grupo muy marcada, difícil de cuestionar.