En el recinto neoclásico de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el presidente argentino Javier Milei subió al escenario y recibió un gesto de Suzanne Clark, titular de la entidad anfitriona, quien le entregó una copa plateada junto al reconocimiento como “Campeón Mundial de la libre empresa”. Luego, Milei habló durante 47 minutos ante una audiencia de aproximadamente 200 empresarios e inversores, exponiendo su visión sobre economía y oportunidades de inversión.
Clarín, tras la revisión de la presentación, constató que la mayoría de los asistentes valoró el tono moderado del mandatario, aunque algunos anticiparon inquietudes por la desaceleración del crecimiento y la posibilidad de cambios en el modelo de cara a las elecciones de octubre del próximo año.
El auditorio reunió a representantes de firmas de variados sectores: General Motors, Continental Resources, American Airlines, Toyota, MetLife, Nano Nuclear Energy, YPF, EMD Group, Pepsi, Total Energies, Shell, Río Tinto, AES, Amgen, Google, Bayer, Eximbank, Lilac Solutions, entre otras.
“Sin empresario no hay progreso”, afirmó Milei, y sostuvo que su gestión apunta a que el sector privado se desarrolle libremente y aporte valor mediante la creatividad. También se refirió a la importancia de dirigir el crecimiento hacia los verdaderos creadores de valor.
Uno de los ejecutivos presentes, perteneciente a una petrolera estadounidense con intereses en Argentina y que era la primera vez que presenciaba al presidente, comentó que Milei ingresó al auditorio “como un rockstar” y que en Estados Unidos se lo percibe así. Valoró que el mensaje fue sobrio y adecuado para la audiencia, destacando que generó previsibilidad y entusiasmo por la inversión.
La impresión fue distinta a la de su intervención anterior en Nueva York, donde, en un acto ante el Club Económico y en una entrevista con Bloomberg, el tono fue más contundente y político, incluso con descalificaciones a figuras como Axel Kicillof. Varias personas entendieron aquella jornada como demasiado áspera para el público que buscaba precisiones sobre el futuro.
“Este discurso me resulta más adecuado”, comentó una ejecutiva que asistió a la citada escena en Nueva York y ahora en Washington. “El tono fue moderado y más acorde al público al que iba dirigido”.
Respecto de la desaceleración del crecimiento observable en este semestre —con el FMI revisando a la baja su pronóstico y estimando un crecimiento de 2,1% para este año, frente al 3,5% previsto anteriormente—, la ejecutiva señaló que “la caída es preocupante, pero lo es más la brecha entre sectores beneficiados por el marco vigente y otros que aún no aprovechan ese impulso”.
En ese marco, otro directivo de una empresa biotecnológica con sede en California que invierte en Argentina trascendió un balance de impresiones, aunque la síntesis quedó incompleta en el material disponible.



