En el cierre de su breve pero intensa escala en la capital de Estados Unidos, el presidente argentino Javier Milei encabezó este jueves por la tarde una actividad en la Embajada de Argentina, localizada en Dupont Circle. El acto, centrado en la memoria del Holocausto y en la lucha contra el antisemitismo, dejó en claro la postura oficial de su gobierno ante este flagelo, con un compromiso explícito de tolerancia cero.
La sede diplomática fue escoltada por un operativo fuerte de seguridad y el acceso estuvo muy controlado. Se trató de la primera visita de Milei al edificio de la avenida New Hampshire desde que asumió la presidencia.
La actividad, denominada Ampliando las fronteras de la memoria: diálogo hemisférico sobre el Holocausto y la lucha contra el antisemitismo, coincidió con la presidencia temporal de Argentina en la IHRA (Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto), ocasión en la que el país se convirtió en el primer estado latinoamericano en ocupar ese rol.
En la fila de invitados figuran el canciller Pablo Quirno, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el embajador Alec Oxenford. También estuvo presente Yehuda Kaploun, enviado especial de Estados Unidos para la supervisión y lucha contra el antisemitismo, quien ya había sido recibido por Milei en la Casa Rosada durante el año.
Antes del acto, Milei mantuvo un encuentro en el despacho del embajador con Chris Wright, secretario de Energía de la administración de Donald Trump. La reunión, descrita como protocolo, sirvió para ratificar la buena sintonía entre ambos países y abordar, entre otros temas, oportunidades energéticas para Argentina y la agenda de lucha contra el antisemitismo, en un contexto en el que la volatilidad de los precios de la energía en EE. UU. se mantiene como una preocupación para las próximas elecciones de noviembre.
En su discurso, Milei destacó que existe una ola de antisemitismo renovada, a su juicio promovida por adversarios de Israel y no por una expresión legítima de libertad. Remarcó que, desde su cargo, Argentina no permitirá amenazas ni actos de terror motivados por el odio. Subrayó que, si bien algunos buscan justificar la antisemitismo bajo la defensa de la libertad de expresión, esa postura oculta una amenaza real que las sociedades deben enfrentar sin dudar.



