Sergio Figliuolo, apodado "Tronco" en los medios, fue elegido diputado dentro de La Libertad Avanza, un grupo de figuras mediáticas que llegó al Congreso para “hacer ruido”. Sin embargo, al tomar la banca, su intervención no brilló ni desencadenó los enfrentamientos que se presumían. En las imágenes de su llegada se lo ve junto a Lilia Lemoine, y en las redes y fotos oficiales aparece en tomas junto a ella mientras otros miembros del bloque posan para selfies; la idea de que su presencia provocara un choque constante no se materializó. En filas oficialistas, esa falta de desbordes generó comentarios sobre la necesidad de renovar o ampliar la nómina de perfiles polémicos de cara a las próximas elecciones.
La apuesta estratégica que circula entre analistas y dentro del propio bloque remite a lo que popularizó Steve Bannon: “Flood the zone with shit” (inundar la zona con mierda). Es decir, llenar las bancadas con figuras que, desde la prensa o desde actos mediáticos, rehabiliten la idea de un Legislativo tumultuoso y lo deslegitimen ante la opinión pública. En ese marco, La Libertad Avanza colocó a mujeres como Lilia Lemoine, Juliana Santillán, Virginia Gallardo y Karen Reinhart para activar incidentes en sesiones, en comisiones o a golpe de gritos, buscando un efecto disruptivo que el oficialismo intenta resistir. Tronco tenía la función de completar ese elenco “polémico”, pero la narrativa no logró sostenerse.
La biografía de Figliuolo pasa por una larga trayectoria en medios: radios locales de Liniers y San Justo, luego la Rock & Pop, y una etapa como productor artístico en Cuatro Cabezas, la productora de Caiga Quien Caiga (CQC). También trabajó en Polka, en producciones como Gasoleros y Primicias, y participó en programas de modelos y de fútbol. Con el giro libertario, su vínculo con Alejandro Fantino en Neura se afianzó; incursionó en Twitch con “Los Gunners”, se convirtió en accionista y conductor de Neura, y proyectó un estilo irreverente, a veces politicamente incorrecto y con inclinación hacia la derecha radical.
Este perfil agradó a Milei, que lo consideró para listas de 2025, y, si bien el camino parecía claro, la renuncia de José Luis Espert durante el episodio conocido como Narcogate reposicionó a Tronco en la septima posición de la nómina y le dio un asiento en el Congreso. Su llegada vino acompañada de una puesta en escena punk-rock e incluso una referencia visual a The Dark Knight, con un guiño a Joker que circuló en redes. Desde entonces, la promesa de un show constante no se replicó en la práctica parlamentaria, y la expectativa de “romperla” quedó, por ahora, en una promesa no cumplida.



