Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, llegó anoche a Argentina desde Paraguay como primera escala de una gira por aliados regionales de la administración de Donald Trump. Es el segundo al mando del secretario de Estado, Marco Rubio, y viaja acompañado por Juan Pablo Segura, secretario adjunto para el Hemisferio Occidental, cuyo padre es argentino. El equipo tiene previsto reunirse mañana en la Casa Rosada con el presidente Javier Milei, quien regresó de España alrededor de las 8:30.
La jornada prevé continuar con una actividad en la Cancillería: Landau y Segura mantendrán una reunión de trabajo con el canciller Pablo Quirno y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun. En la agenda figuran la lucha contra el terrorismo internacional y los esfuerzos de Washington para frenar la influencia de China en la región, además de seguir el curso del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (RTIA). La Cancillería argentina indicó que el objetivo del acuerdo es reducir barreras arancelarias y promover el intercambio comercial y la inversión bilateral. El Gobierno argentino afirma que el convenio avanza bien y que, tras la firma del acuerdo general y la puesta en marcha del Corredor Andes-Atlántico a fines de septiembre, ya se identificaron proyectos conjuntos en minería y energía, con financiamiento de EximBank y la Corporación Financiera para el Desarrollo (DFC), con respaldo del Departamento de Estado.
En un comunicado oficial, el gobierno de Estados Unidos resaltó que la visita del vicesecretario subraya el compromiso de la administración Trump con un hemisferio occidental seguro y próspero.
Más allá de lo económico, la relación bilateral está atravesada por la cuestión Malvinas, con posturas que muestran divergencias. Desde la Cancillería argentina se evitó confrontar directamente con el pedido de Washington para disolver el Comité de Descolonización de la ONU, donde Argentina sostiene su reclamo de soberanía sobre las islas. En la última sesión del Comité, en junio, el canciller Quirno acusó al Reino Unido de ignorar la realidad histórica y sostuvo que el autodeterminación no se aplica en casos de colonialismo que atenten contra la integridad territorial de una nación.
El texto recuerda además que, en los meses recientes, las posturas públicas sobre Malvinas han mostrado tensiones entre el Gobierno y la Cancillería, en un marco de diálogo con la administración estadounidense. Por su parte, Trump había dejado entrever la posibilidad de revisar su respaldo histórico a Gran Bretaña en el diferendo, antes de reunirse semanas después con el primer ministro británico.



