Un funcionario del ala optimista del gabinete afirmó a este medio que el consumo no despegaba y que, de cara al año próximo, es poco probable que registre mejoras significativas. Dijo estas consideraciones antes de difundirse el dato de inflación de agosto, que mostró un incremento de 1,7%, cifra que Milei y Caputo celebraron como el principal y más extendido éxito de su plan económico. Esa tasa, que algunas consultoras sospechan podría repetirse en los meses venideros, ha generado debate desde este verano, no solo por cuestionamientos a la medición del INDEC —que se volvió polémica cuando el Gobierno decidió no actualizarla para evitar un efecto adicional sobre el gasto público—, sino por la mayor atención a las demandas de segunda generación.

Una de esas demandas es la percepción de que la gran mayoría de la población dispone de poco dinero para gastar y requiere señales de reactivación de una economía que crece a ritmo muy inferior al que el Gobierno había estimado a fines del año pasado. Ese crecimiento tan lento hace que ciertos fenómenos parezcan atribuibles al desempeño de la gestión de Milei y Caputo, más que a causas estructurales.

Como ejemplo de la coyuntura, la ciudad de Buenos Aires reportó un aumento cercano al 30% en la vacancia de locales comerciales en avenidas emblemáticas como Santa Fe, Córdoba, Corrientes y Rivadavia. En ciudades del interior, los cierres se observan con mayor claridad. El Gobierno enfrenta la dificultad de que, según encuestas, la caída de persianas está vinculada más a la caída de ingresos que al crecimiento de ventas en plataformas online. En este marco, se debate si el cierre de comercios podría desatar un efecto dominó en los mercados locales: por ejemplo, si una ciudad de 70.000 a 80.000 habitantes recibe un caudal de 2.000 paquetes diarios por parte de un gigante del e-commerce, ese cierre podría desestabilizar aún más el panorama comercial.

¿Qué impacto tienen estos cambios en el tablero político y social?

Milei sostiene que estos ajustes son necesarios para que el mercado se reordene y que la gente, a la larga, no castigará al gobierno con su voto. A la vez, en el Ejecutivo ya se toman precauciones para la próxima elección. Karina Milei participó esta semana en una reunión de La Libertad Avanza con dirigentes del PRO para dejar abierta la posibilidad de alianzas con el macrismo. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, cercano al espacio karinista del Gobierno, busca acuerdos dentro de la coalición para avanzar en la estrategia electoral, en medio de un panorama político en el que se fortalecen las negociaciones y los escenarios posibles para 2025.