En abril, la casa del ministro Federico Sturzenegger fue escenario de una cena de cortesía con la presencia del canciller Pablo Quirno. Entre los invitados figuraron empresarios como Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, y, como invitado de lujo, Peter Thiel, figura central de Silicon Valley y dueño de una fortuna que ronda los 40.000 millones de dólares. Thiel, conocido por haber sido pionero mentor de Facebook y fundar PayPal y Palantir, se convirtió en una de las personalidades más comentadas del país durante varios meses.
La incursión del estadounidense no quedó en una visita relámpago: adquirió una mansión en Barrio Parque por 12 millones de dólares y, meses después, un informe presentado ante la Securities and Exchange Commission (SEC) mostró que también vino a invertir en Argentina. Se hizo de un 1% de la petrolera Vista Energy, por 76 millones de dólares.
Thiel llegó al país acompañado por su esposo, Matt Danzeisen, exvicepresidente de BlackRock, y sus hijos. Durante la estadía se reunió con el presidente de la Nación, con Milei, a quien conoció en la Casa Rosada; almorzó con el asesor Santiago Caputo y pasó por el Palacio de Hacienda, donde fue recibido por el ministro Luis Caputo. Según trascendió, el magnate le planteó al Presidente una pregunta que hoy muchos empresarios se siguen haciendo: cómo sostener su modelo a largo plazo. Milei no ofreció una explicación económica detallada, sino que remarcó que la seguridad de largo plazo pasa, en su visión, por una batalla cultural.
Quien lo describe con mayor claridad sobre sus motivaciones sostiene que Argentina le atrae por ser un lugar donde puede coincidir con ciertas corrientes políticas. Una fuente oficial señala también que el fenómeno Milei le resulta de interés y que el país podría funcionar como refugio en un escenario internacional de crisis.
En MD Meets, Thiel había anticipado que Milei sería reelegido en 2027, aunque admitió que aún subsisten incógnitas sobre la implementación de su programa. Su lectura es que a Occidente le inquieta que el pasado argentino se repita como futuro. En paralelo, ese mismo día, el riesgo país local superó los 600 puntos básicos, marcando su nivel más alto en medio año. Los magnates apuestan a largo plazo; los bonos, en cambio, miran el corto plazo.
La visita del empresario no terminó en Argentina: compartió reuniones con Santiago Peña, presidente de Paraguay, y hizo escala en Chile, aunque no quedó claro si se reunió con José Antonio Kast.
La secuencia ilustra un momento en el que la figura de Thiel —con su marco ideológico y sus inversiones-- aparece como un factor que alimenta debates sobre el rumbo y la estabilidad de Argentina ante un contexto regional y global convulso.



