En Argentina, hay dos ámbitos donde la gente emite opiniones sin filtro: fútbol y dólar. Con la salida de Lionel Messi de la selección, ya circulan multitud de ideas sobre su reemplazo; y lo mismo ocurre con la cotización de la divisa. El viceministro de Economía, José Luis Daza, sostuvo que no es posible señalar con precisión cuál debería ser el tipo de cambio real de equilibrio, ya que es un dato difícil de determinar.

En las redes sociales proliferan propuestas en las últimas semanas para modificar el tipo de cambio: desde gravar la compra de dólares en bancos, hasta encaminar la cotización a unos 3.500 pesos y soportar el traslado, pasando por gravar gastos en el exterior para evitar que dólares vinculados a Vaca Muerta terminen en Miami o, ahora, en París. También hay voces que piden al Banco Central acelerar las compras para empujar una devaluación, pese a que ya acumula compras cercanas a los 15.000 millones de dólares.

La novedad de esta semana fue que el presidente Milei llevó el debate al propio Gabinete Nacional. La intervención de Alberto Ades representó un hito, ya que nunca se había invitado a un economista profesional a este tipo de encuentros. En cambio, se conocen conversaciones más informales en Olivos entre el Presidente y otros expertos, como Juan Carlos De Pablo.

Al cierre de la semana, Ades —ex economista jefe de Goldman Sachs— explicó que el tipo de cambio luce alrededor de un 29% por debajo del promedio de los últimos 23 años e, incluso, por debajo del nivel observado durante la gestión de Mauricio Macri en 2017, año en que estalló la crisis cambiaria y se activó el rescate del FMI. No obstante, aclaró que la situación actual presenta diferencias clave: un superávit comercial elevado y una cuenta corriente positiva, condiciones que no existían en aquel momento y que el equipo económico utiliza para sustentar la idea de evitar una devaluación brusca.

La advertencia de Ades es clara: conviene evaluar la sostenibilidad de un tipo de cambio muy apreciado. En su análisis, algunos países como Corea del Sur, Israel y Chile experimentaron apreciaciones fuertes, pero ese movimiento ocurrió después de un salto exportador, mejoras en la productividad, consolidación de números fiscales y fuertes inversiones en tecnología.

Además, el contexto internacional es favorable para Argentina en términos de intercambio: un repunte de precios de exportación —especialmente por el petróleo, que supera los 100 dólares el barril, y la soja— y una demanda de importaciones que no mostró incrementos relevantes. A la vez, se registra la revaluación del real brasileño, factor regional que también impacta en la discusión cambiaria local. En ese marco, el equipo económico insiste en mirar la sostenibilidad de la trayectoria y la necesidad de fundamentos sólidos para cualquier lectura sobre el tipo de cambio.