Walter Quintero, el profesional que acompaño a Jorge “Locomotora” Castro durante más de tres décadas, habló con Radio Universidad tras la muerte del excampeón mundial y confirmó que lo había visto apenas un mes antes en un streaming junto a Jonathan Di Primio, sin anticipar lo que ocurriría. Según el médico, aquella conversación dejó una imagen de Castro vivo y con buen ánimo, y recordó que en ese momento el púgil bromeaba y repasaba anécdotas de la relación que los unía.

La muerte del boxeador se produjo en la madrugada del miércoles 14 de octubre, en el Bingo de Morón, cuando Castro estaba acompañado por su hija Quimey y una expareja. Los resultados preliminares de la autopsia señalaron un edema agudo de pulmón, compatible con una falla cardíaca. Quintero, que conoce al deportista desde los años 90, comentó que Castro padecía diabetes insulinodependiente y que era fumador; añadió que los controles médicos no siempre eran regulares y que, si bien realizaba actividad física, a veces descuidaba las revisiones. “Tenía diabetes, fumaba y no siempre se hacían los chequeos con la disciplina necesaria. Hacía ejercicio, pero a veces faltaba a los controles”, afirmó el médico.

Aun con estas circunstancias, la relación entre ambos se mantuvo hasta el final. Cuando le preguntaron desde cuándo trabajaba con el boxeador, Quintero respondió sin dudar: desde 1994, año en que Castro lo eligió para su equipo médico. Recordó la noche del 12 de agosto de 1994, en el Club Defensores de Villa Luján de San Miguel de Tucumán, cuando Locomotora venció por decisión dividida al estadounidense Reggie Johnson y se adjudicó el cinturón de peso mediano de la AMB, título vacante. Para Quintero, esa pelea marcó el inicio de una trayectoria de tres décadas acompañando a un campeón del mundo, y del rincón que se convirtió en su escenario en cada campaña.

Con este contraste entre la imagen de Castro en su último encuentro televisivo y la realidad de su fallecimiento, el médico subrayó la complejidad de la salud en atletas que, a lo largo de los años, deben convivir con patologías crónicas y exigencias físicas elevadas. Si bien la autopsia arroja luces sobre el desenlace, la historia clínica de Castro y la relación de más de 30 años con Quintero permanecen como parte central de su legado en el boxeo argentino.