El plan médico indica que no habrá tiempo suficiente para que Leandro Paredes esté desde el inicio en el desquite ante Vasco da Gama, por las semifinales de la Copa Sudamericana. El capitán de Boca sufre un desgarro de grado dos en el isquiotibial derecho, y la posibilidad más optimista es que llegue con lo justo para el superclásico del domingo 1º de noviembre en la Bombonera.

Sin embargo, tanto el jugador como el cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena estarían dispuestos a asumir un riesgo y llevar al mediocampista al banco el martes en el Maracaná, con la idea de ingresarlo para completar entre 20 y 30 minutos, según cómo se vaya desarrollando el partido.

La falta de Paredes se sintió muchísimo para Boca, y Arruabarrena sabe que no hay un recambio equivalente en el plantel para su nivel de calidad. El club tiene como prioridad máximo, pese a existir frentes abiertos en el Torneo Clausura y la Copa Argentina, conquistar la Copa Sudamericana, título que no se obtiene desde hace diecinueve años. Tras la derrota por 1-0 en la ida, el objetivo es darle vuelta a la serie para llegar a la final en Barranquilla (Colombia) ante el ganador de Atlético Mineiro y Montevideo City Torque.

En la práctica, Paredes realizó trabajos de campo en el predio de Ezeiza y, ante su buena respuesta, aumenta la confianza para que se sume al banco en Río de Janeiro y dispute el segundo tiempo. Este es un indicio de que el jugador y el cuerpo técnico están dispuestos a asumir el riesgo. En el mismo tramo, Sebastián Villa terminó la jornada con una entorsis en el tobillo izquierdo.

Boca recibirá a Talleres el próximo viernes y, con miras a la revancha en Brasil, Arruabarrena podría optar por una rotación substantiva para cuidar a los titulares. Incluso se maneja la posibilidad de un planteo más ofensivo en Brasil, con solo dos volantes y cuatro delanteros para encarar desde el inicio a Vasco y buscar la remontada.