En su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro británico, Andy Burnham, aludió al diferendo con Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas y sostuvo que el Reino Unido responderá con firmeza frente a cualquier amenaza al marco legal internacional.

También adelantó que no permitirán que nadie socave los derechos de los territorios británicos para permanecer bajo soberanía británica, poniendo especial atención en el caso de Malvinas. En ese marco, subrayó que no ceden ante presiones ajenas al Estado de derecho, señalando que no solo se trataría de una actitud frente a Rusia, sino frente a posibles actores que intenten erosionar la integridad territorial británica.

Antes de abordar estas cuestiones, Burnham afirmó que la defensa nacional seguirá recibiendo inversiones, aunque aclaró que su objetivo no es escalar a una confrontación. De ese modo, indicó que el Reino Unido busca fortalecer su capacidad disuasoria sin entrar en dinámicas agresivas.

El discurso sobre Malvinas formó parte de un repaso amplio de las amenazas que, a su juicio, enfrentan Reino Unido, Europa y Occidente, con la guerra entre Rusia y Ucrania como eje central. Aseguró que el país trabajará sin cesar para robustecer su poder de disuasión y, al mismo tiempo, no adoptarán las tácticas de Moscú, manteniendo su apoyo a Ucrania.

Sobre el desenlace de estas tensiones, manifestó que, a diferencia de Rusia, no persiguen la confrontación directa; estarán preparados, atentos y serenos, defendiendo a su pueblo y a sus aliados ante cualquier presión externa.