En marzo, el ministro de Hacienda, Luis Caputo, retomó su gusto por los aforismos económicos al asegurar que el “riesgo kuka” era nulo. Esa idea de minimizar riesgos se extendió hasta abril. En mayo, dio un giro abrupto al sostener que ese razonamiento era, precisamente, la principal explicación de por qué no caía el riesgo país; argumentó que, aunque políticamente no había chances de un regreso del kirchnerismo, la percepción de esa posibilidad afectaba a los mercados. Se trató de una etapa de manejo del miedo, según la lectura de quienes articulan ese mensaje.
Esta semana, Caputo elevó el tono: afirmó que los operadores temían “volver al infierno” y calificó a Axel Kicillof como “el anticristo”, en una demonización que redobló el componente apocalíptico del discurso.
La profundización de esa narrativa coincidió con un deterioro de indicadores y con un alza del riesgo país, lo que alimentó la idea de que el miedo al kirchnerismo podía retroalimentar la realidad. Se debatió si la realidad acabaría convirtiéndose en una profecía autocumplida, en un bucle donde el temor genera más temor y condiciona la economía.
Detrás de esa pregunta hay dos certezas. Primera: no hubo una estrategia diseñada en un laboratorio de discurso libertario, sino una maniobra de Caputo, a menudo acompañada por Javier Milei, para contrarrestar los indicios negativos. “No buscamos sembrar miedo al regreso del kirchnerismo; lo hicimos el año pasado en campaña, pero hoy no era la idea”, dijo una fuente cercana a la coordinación del mensaje.
Segunda: esa apelación al adversario terminó adelantando el clima electoral y arrastrando a los actores del mercado, que se preguntan si Milei podría reelegirse. Fue el tema predominante en las charlas del Coloquio IDEA de Mar del Plata y la preocupación central de la delegación oficial en su reciente visita a París. La polarización anticipada funcionó como un boomerang. “Wait and see” es la consigna de los inversores; pero un año entero de esa cautela puede erosionar las expectativas económicas.
El Gobierno celebró cada anuncio de inversión en minería y energía durante la Argentina Week y destacó un potencial de US$27.000 millones. En ese marco, Europa parece avanzar con mayor firmeza que Estados Unidos: grandes compañías francesas participaron del evento, tras una gestión de Caputo y del embajador Ian Sielecki. Se presentan como sectores con rentabilidad asegurada, más allá de la coyuntura política.
La visita a París dejó en claro el esfuerzo oficial por ganar confianza y atraer capital, en un momento en que la economía local continúa buscando senderos de estabilidad.



