Una síntesis de conversación y señales públicas muestra que, pese a la atención de The Economist sobre si doblar la apuesta es la ruta para un eventual segundo mandato, el presidente Javier Milei reafirma que no habrá cambios en los ejes de su programa macroeconómico. En una entrevista citada por esa publicación británica, y replicada en su cuenta de X bajo la consigna de “Fenómeno barrial”, el mandatario insiste en que las ideas de libertad deben aplicarse y sostenerse en el tiempo para impulsar el crecimiento, y que sólo falta organización para demostrar a la población la voluntad de llevar adelante el giro político que sostiene su núcleo duro.

El planteo de Milei no es solo discursivo: el lunes pasado, por tercera semana consecutiva, reunió a la cúpula del Gabinete en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada. El encuentro, que se extendió poco más de dos horas, giró en gran parte en torno a la economía y a las medidas anunciadas la semana anterior vinculadas al tema Malvinas, además de otros temas de gestión.

Relatos de dos asistentes detallan un momento destacado del encuentro cuando Patricia Bullrich, líder del bloque La Libertad Avanza en el Senado, tomó la palabra para señalar preocupaciones por la evolución de ciertos indicadores y por la percepción pública sobre la marcha de la economía. Aunque breve, su intervención fue contundente y, según quienes estuvieron presentes, Milei no se molestó: Bullrich es, junto a otros, una de las personas a las que el Presidente admite discrepar. Ya había ocurrido en otros casos de controvertidos nombramientos y decisiones dentro del Gobierno, y, pese a ese cruce, el mandatario aprovechó la lectura para efectuar una larga exposición orientada a desmentir críticas entre economistas que cuestionan su plan.

La inquietud expresada por Bullrich no parece aislada: desde un despacho central de la Casa Rosada se comparte —al menos en forma reservada— esa misma preocupación, y, de acuerdo con Infobae, habría ecos en otros dos ministerios. Aun así, en esas mismas voces no se llega a considerar que ese nerviosismo pueda derivar en una derrota electoral.

La nota de Infobae también señala que, aunque hay reservas sobre el desempeño económico, no se llega a estimar que esos reparos sean suficientes para anticipar un desenlace adverso para el gobierno.