El Día de la Lealtad, fecha central de la liturgia peronista, volverá a exhibir la fractura interna del movimiento entre los sectores afines a Cristina Kirchner y los que responden al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof. Ambas fracciones ya anticiparon que organizarán movilizaciones por separado, aunque aún no detallaron sus chronogramas.
El espacio que lidera Kicillof, integrado al Partido Justicialista a través del Movimiento Derecho al Futuro, prepara un acto en La Matanza. Dos fuentes cercanas al gobernador indicaron que Fernando Espinoza, intendente del distrito y aliado clave, busca competir por la gobernación el año próximo y que, la semana pasada, fue reelecto presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM).
En la vereda opuesta, el kirchnerismo avanzará sobre San José 1111, lugar donde Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria por la condena de seis años en el marco del caso Vialidad. Aun sin detallar la logística de la jornada, un portavoz del kirchnerismo afirmó a LA NACIÓN que habrá un acto ese día en esa esquina, manteniéndose la reserva sobre otras precisiones.
Paralelamente, Máximo Kirchner viajará a la región del Gran Chaco para acompañar al exgobernador Jorge Capitanich, ahora senador nacional. Capitanich fue anfitrión de Kicillof en Resistencia el 19 de agosto, lo que mantiene la continuidad de los encuentros entre los sectores vinculados a la conducción nacional.
La interna también vivió nuevos roces en los últimos días. Carlos Bianco, ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires y figura estratégica de Kicillof, recibió críticas desde La Cámpora por comentarios en Cenital sobre la posible decisión de la ONU respecto al recurso de Cristina Kirchner contra su condena. Martín Doñate, senador por la Cámpora, respondió en X señalando que esos argumentos podrían no ser definitivos para la Justicia argentina y acusó a Bianco de alimentar una narrativa que podría afectar la unidad dentro del frente.
En tanto, el Frente Renovador, liderado por Sergio Massa, mantiene un perfil de mayor hermetismo y no aportó detalles sobre posibles actos. La jornada del 17 de octubre, en este marco, promete otra exhibición de la interna peronista entre quienes defienden a Kirchner y quienes respaldan a Kicillof, con la geografía de las concentraciones marcando una distancia estratégica entre ambas ramas.



