En un lapso de tres días, el INDEC difundió cuatro datos de rubros relevantes que encendieron alarma: el martes se dio a conocer el relevamiento de salarios, el miércoles se publicaron los indicadores de ventas en supermercados, mayoristas y shoppings correspondientes al mes de julio, y el jueves se reportó el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) para julio. Ese mismo día también se registró el dato de pobreza para el primer semestre del año. Frente a ese cuadro, el oficialismo intentó bajar el tono: sostuvo que se trata de una dinámica coyuntural y recurrió a comparaciones estadísticas para suavizar el impacto. Aun así, el resultado general es difícil de allanar por completo, y se suman las internalidades dentro del arco gobernante, con tensiones entre diferentes sectores.
La interna entre economía y política ya es conocida: los oficialismos suelen apostar a que la evolución económica, o al menos el comportamiento del bolsillo, impulse la agenda política y favorezca la reelección. Cuando los números no acompañan, la necesidad de que el propio reparto de poder sostenga expectativas públicas se acentúa, y el eje del debate público recae aún más sobre la gestión frente a la realidad económica.
En este marco, el giro de la Casa Rosada respecto de Malvinas se interpretó dentro de esa lógica y provocó malestar en Olivos. Se rechazaron las críticas de la oposición como “basura” y se afirmó que la maniobra responde a una estrategia estructural, no al simple aprovechamiento de la presión externa de actores como Donald Trump sobre el laborista Andy Burnham.
Malvinas ocupó la centralidad de la participación de Milei en la ONU, con escasas probabilidades de un encuentro paralelo con Trump, que al final no se concretó. En su discurso ante la Asamblea General, el Presidente insistió en un alineamiento internacional claro y, pese a su tono directo, mantuvo su línea habitual. Eso sí, dejó una contradicción al pedir una intervención más eficaz del organismo mundial que, minutos antes, había cuestionado.
El otro eje de interés para Olivos eran las dos cámaras del Congreso. Se esperaba lograr avances en Diputados sobre la temática de discapacidad y cerrar proyectos en el Senado, tras algunos roces. Lo ocurrido fue un balance mixto: en Diputados no se lograron los avances esperados y, en el Senado, las señales fueron más fluctuantes, limitando los resultados en una semana de datos adversos que siguieron marcando la agenda.



