En una cita organizada por The Economic Club of New York, John Micklethwait, jefe de Bloomberg, planteó una conversación semiextendida con Javier Milei ante un auditorio de inversores y ejecutivos. El presidente, que había evitado entrevistas de alto riesgo, respondió con calma y defendió su modelo libertario, reiterando la posibilidad de un salto significativo si logra la reelección: afirmó que, de ganar, 2028 podría convertirse en el mejor año económico de la historia del país. A la vez, el Gobierno dejó claro que no hay cambios en la estrategia y que la recuperación prevista para este año no se materializó, admitiendo un conjunto de datos recientes poco alentadores.

Fuera de la escena pública, en la Casa Rosada se reconoce que las proyecciones de salida de la crisis no se cumplieron y que la economía permanece en un sendero complicado. Un funcionario afirmó que cualquier giro brusco para favorecer la campaña podría generar cuestionamientos sobre por qué no se avanzó antes, lo que explicaría la cautela oficial ante desviaciones del plan.

En lo político, la conversación entre economía y estrategia electoral marca las opciones de alianzas y rutas a seguir. Si la economía mejora, se delinean escenarios distintos a los que surgen ante un estancamiento; en cualquier caso, no se cuestionan los ejes centrales del modelo, y se proyecta que entre marzo y abril del año que viene podría darse una mejora perceptible en la calle, con la expectativa de aguantarse hasta el segundo trimestre para atravesar el “desierto” con convicción.

En cuanto a indicadores macro, la trayectoria de la inflación, la mayor inversión y las exportaciones no se traducen en beneficios para toda la población. La última semana vinieron con señales de alerta: la actividad económica registró una caída del 1,4% interanual en julio y cayó un 2,9% respecto de junio. El Producto Bruto Interno retrocedió un 0,6% en el segundo trimestre frente al primero. La tasa de desempleo se ubicó en 7,9%, revirtiendo la leve mejora observada en años anteriores. En lo social, la pobreza se incrementó 4,1 puntos porcentuales y alcanzó 32,3% en el primer semestre de 2026, un dato que complica la narrativa oficial sobre mejoras estructurales en el bienestar de la población.