En la antesala del Día Mundial de la Salud Mental, FIFA dio a conocer el informe Stop Hate, que evalúa el impacto de las agresiones en redes durante el Mundial 2026. El documento da cuenta de que la Argentina fue la selección con mayor volumen de ataques en redes, a pesar de haber llegado a la final y perder, y que, cuando se miran las agresiones directas a jugadores, los futbolistas argentinos quedaron en cuarto lugar dentro del ranking individual. Los equipos Francia, Inglaterra y Portugal figuran como los planteles más acosados.
El análisis señala que, al centrar la mirada en ataques contra jugadores, las críticas hacia la selección argentina también responden a acusaciones de supuestos favoritismos de la FIFA, de los árbitros y del VAR. Además, el informe detectó que desde Argentina emergió la mayor cantidad de ataques racistas.
En cuanto al origen geográfico de las agresiones, la FIFA indicó que Europa concentró la mayor cantidad de mensajes ofensivos cuyo lugar de procedencia pudo determinarse; Sudamérica ocupó el segundo puesto y Norteamérica, tercero. Por país, Reino Unido fue el origen principal de los contenidos violentos, seguido por Estados Unidos y México.
Francia, por su parte, fue el equipo con mayor ataque individual, superando las 18 mil publicaciones en su contra; el racismo representó aproximadamente un tercio de los ataques recibidos por ese conjunto. Tras Francia se ubicaron Inglaterra y Portugal en el mismo ranking de agresión individual, mientras que Argentina se situó en cuarto lugar, también asociado a señalamientos de favoritismo arbitral.
Los árbitros, que representaron solo el 10% de las personas monitoreadas, concentraron el 71% de los casos más graves de doxing, la divulgación no autorizada de datos personales.
La narrativa del informe también subraya que corrupción y xenofobia fueron las formas de ataque más detectadas. De un universo de 17,1 millones de publicaciones y comentarios, 477.217 fueron filtradas con IA para su revisión humana y, de ese grupo, 240.676 fueron categorizadas como ofensivas. En total, los ataques apuntaron a 812 personas, entre futbolistas y otros integrantes de las delegaciones.



