El Gobierno enfrenta un panorama de fractura interna y con las cabezas del Ejecutivo fuera del país, mientras la oposición intensifica el ataque al DNU 70/2023 tras el fallo de la Corte Suprema que dejó sin efecto la Ley de Tierras.

La gestión de daños parecía recaer, a priori, en los primos del clan menemista, que coordinan con Karina Milei durante su estadía en Francia. No obstante, las medidas siguen en suspenso, a la espera del regreso de “el Jefe” y en medio de un intenso cruce de declaraciones con Patricia Bullrich, además de diferencias con el grupo liderado por Santiago Caputo.

Ayer, en medio de un intento de sumar votos para una sesión especial contra el decreto más relevante del Gobierno, la fila de oposición —Unión por la Patria, Coalición Cívica, Frente de Izquierda y sectores de Provincias Unidas— buscaba asegurar apoyos. En el bloque de Diputados afín a los Menem, surgieron trascendidos sobre la posibilidad de incorporar en la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (aprobada en el Senado con cambios y pendiente de debate en Diputados) una restricción “mínima” a la compra de tierras. El objetivo declarado: desactivar el tratamiento y eventual caída del DNU de desregulación.

Según la versión que circuló, los Menem celebraron haberse adelantado a Bullrich; sin embargo, no contaban con que la senadora ya había cruzado a Federico Sturzenegger por haber incluido el capítulo de tierras en el proyecto de Inviolabilidad, un movimiento que obligó a retirar esa iniciativa para evitar que cayera toda la batería de medidas. Esta discusión se citó en La Nación durante un acto por el 30° aniversario de la Constitución porteña.

La contraoferta oficialista se dio sin un consenso claro entre todas las patas políticas del oficialismo. Aunque acallado, persiste el enfrentamiento entre los Menem y Caputo. El Ejecutivo llega a este momento con las tensiones heredadas de la semana pasada, cuando se produjo un choque entre quienes manejan la política y Economía por recortes en el área de Discapacidad del Presupuesto.

Caputo, por su parte, procura evitar reavivar conflictos y se centra en Malvinas, tema que considera propio, tratando de no involucrarse en otros temas que generen roces. Aun así, existen matices.

En el sector de Karina Milei se confía en que los aliados se comprometan con un tope del 15% a la venta de tierras, en lugar de avanzar hacia la derogación total del DNU. Pero la presión es alta: las dos centrales obreras CTA convocaron a movilizarse el martes 6 de octubre, a las 15, frente a la Corte Suprema. La CGT repudió el fallo y exhortó a Diputados a rechazar el decreto. Y esto sería apenas el inicio: en la Casa Rosada anticipan una nueva oleada de descontento social.

Más allá de las cuestiones legislativas, el Gobierno enfrenta un reconocimiento interno de la complejidad y la necesidad de ordenar las distintas alas que componen la coalición.