Una de las búsquedas más repetidas en Google Colombia es la referida al “Detector de IA”, según Google Trends. Esa plataforma gratuita permite ver cómo evoluciona el interés de los usuarios por determinadas búsquedas a lo largo del tiempo.
Para entender qué buscan los usuarios, conviene revisar las consultas relacionadas más populares.
La preocupación por determinar si un texto fue escrito por una IA como ChatGPT o Claude resulta evidente, ya que se observan picos de interés. En la práctica, el proceso suele dividirse en dos etapas.
Primero, es clave leer con atención para identificar señales propias de la IA: uso frecuente de expresiones como “también”, “sin embargo”, “en resumen” o “en conclusión”. También es útil notar que, cuando una IA redacta, tiende a seguir una estructura: inicio, desarrollo que puede carecer de concisión y un cierre que repite ideas.
En segunda instancia, conviene recurrir a herramientas diseñadas para detectar IA.
Turnitin, por ejemplo, no etiqueta automáticamente un texto generado por IA como plagio tradicional. En su lugar, genera un informe específico que estima la probabilidad de que el contenido haya sido elaborado por IA.
En cuanto al detector de plagio, su función es contrastar el texto con una amplia base de datos —sitios web, libros, artículos y entregas académicas previas— para hallar coincidencias textuales o parafraseos cercanos.
Por su parte, el detector de IA evalúa patrones estadísticos y el nivel de previsibilidad en la elección de palabras, midiendo conceptos como la “perplejidad” y la variación del texto, para calcular la probabilidad de haber sido escrito por un modelo de lenguaje como ChatGPT.
Existe también un “humanizador” de IA, una herramienta que transforma un texto generado por máquinas para que parezca escrito por una persona, modificando vocabulario, estructura de oraciones, conectores y ritmo, con el objetivo de reducir las señales que buscan los detectores.
Según Coderhouse, estos detectores no deben considerarse pruebas concluyentes. Estudios recientes ubican su tasa de aciertos entre el 60% y el 70%, y los falsos positivos pueden superar el 20% en textos hechos por personas. Su eficacia se reduce significativamente ante contenidos híbridos, por lo que funcionan como advertencias, pero no como decisiones definitivas.
No existe un servicio gratuito, ilimitado y de alta calidad para detectar o reformular textos de IA; la oferta habitual incluye versiones gratuitas con límites de palabras o herramientas básicas.
Además, se señala que es posible analizar documentos completos en PDFs, entre otras opciones.



