La fase más intensa de El Niño, conocida como Súper Niño, provocó una crecida notable del río Paraná que ya repercute en el sistema eléctrico argentino. El aumento de agua impulsa a las represas de la cuenca a generar más energía hidroeléctrica, la fuente más económica del mercado, con el potencial de traducirse en una disminución del costo de la electricidad para usuarios y para el Estado.
El caudal registrado alcanzó picos superiores a 26.300 m3 por segundo, un volumen que equivale a llenar más de diez piletas olímpicas cada segundo. Estos datos motivaron a la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) a abrir las compuertas del vertedero principal de la represa y a activar una alerta preventiva para toda la región del Litoral.
La crecida se originó por lluvias persistentes en la cuenca alta del Paraná, principalmente en el sur de Brasil y en la zona de la Triple Frontera. Según la EBY, los modelos hidrometeorológicos de predicción dinámicos y estadísticos indican que ENOS podría mantenerse durante lo que resta de 2026 y los primeros meses de 2027. En ese marco, el organismo advirtió que el caudal afluente a la central “en ocasiones podría llegar a duplicar el promedio histórico”.
Los registros técnicos de la EBY mostraron que durante septiembre el caudal afluente a Yacyretá se ubicó un 37% por encima del valor promedio para ese mes, fijado en 12.339 m3/s por la serie histórica 1971-2025. Este incremento motivó la apertura de compuertas en el vertedero de Aña Cuá, conforme a la ley de operación del embalse, aunque hasta ese momento no se había requerido la apertura del vertedero principal de la central hidroeléctrica.
El comunicado de la EBY incluyó una explicación técnica sobre un efecto frecuentemente subutilizado: un aumento sustancial en el caudal de ingreso a la central no se traduce en un incremento proporcional de la generación eléctrica. La razón radica en la geografía de las represas de llanura, como Yacyretá, ubicada en los saltos de Apipé, entre Ituzaingó (Corrientes) y Ayolas (Paraguay). La central, que empezó a generar energía en septiembre de 1994, alcanzó su capacidad máxima de diseño en febrero de 2011, cuando el embalse llegó a una cota de 83 metros sobre el nivel del mar.
El mecanismo funciona a modo de cascada: cuanto mayor es la altura desde la que cae el agua, mayor es la fuerza y la energía que puede extraerse por cada metro cúbico que atraviesa las turbinas. En una represa de llanura como Yacyretá, las crecidas elevan el nivel del río aguas abajo, lo que reduce la altura neta de la caída y, por ende, la eficiencia operativa de las turbinas, moderando así el impacto en la generación.



