Check Point Software Technologies identificó un esquema de ingeniería social que permite a ciberdelincuentes hacerse pasar por aerolíneas y atentar contra usuarios que expresan sus molestias en redes. El equipo de Exposure Management de la firma documentó el recorrido completo del fraude: desde el primer contacto en perfiles públicos hasta los intentos de cobro, evidenciando que el problema excede a los sistemas informáticos de las compañías aéreas.
El mecanismo parte de una situación cotidiana para cualquier viajero: un vuelo con retraso, una maleta extraviada o una devolución pendiente provoca que la persona publique su queja en redes, con la etiqueta de la aerolínea para obtener una respuesta oficial. En ese momento, los ciberdelincuentes entran en escena. Las cuentas fraudulentas realizan un monitoreo constante de esas publicaciones y responden con rapidez, incluso antes de que lo haga el equipo legítimo de la marca.
Para parecer creíbles, estos perfiles replican logos, imágenes de portada y descripciones de las aerolíneas, e incluso adoptan nombres vinculados a departamentos de reclamaciones o atención al cliente, lo que refuerza la percepción de legitimidad ante la víctima.
Una vez que el usuario continúa la conversación, los estafadores solicitan datos personales y proponen trasladar la charla a WhatsApp, fuera del ámbito público de la red social y, por ende, con menor visibilidad para denuncias o bloqueos.
Los investigadores de Check Point interactuaron con varias de estas cuentas y pudieron constatar tres variantes del fraude. En la primera, exigen nombre completo, correo, datos de la reserva, detalles de la reclamación y el costo del viaje; luego anuncian que la reclamación fue aprobada con una compensación de 500 dólares, monto que nunca se entrega porque, para materializarla, piden los datos de la tarjeta de la víctima.
En la segunda versión, la promesa sube a 1.200 dólares y la víctima es redirigida a una app internacional de pagos. La tercera modalidad ofrece un formulario de Google con el título “COMPENSATION/REFUND APPLICATION” para recolectar información personal y datos de tarjetas, presentándolo como un trámite oficial.
Si bien existían cuentas de suplantación anteriores a 2024, la mayor parte de los perfiles detectados desde ese año. En la actualidad, los investigadores identifican cientos de cuentas nuevas cada día, un indicio claro de una aceleración sostenida durante los últimos dos años.
El informe de Check Point subraya que la problemática no es puramente tecnológica, sino un fallo en los procesos de atención al cliente y en la detección temprana de actores maliciosos en redes sociales.



