El Gobierno anunció que pretende separar políticamente las actividades de la visita del Papa Francisco a la Argentina, con especial cuidado en las funciones que se desarrollarán en el Cottolengo Don Orione. En una conferencia de prensa encabezada por el equipo de la Presidencia, participaron el vocero Adrián Ravier, el canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, y el nuncio apostólico en Argentina, monseñor Michael Wallace Banach, en representación de la Santa Sede. Los funcionarios confirmaron la gira papal y destacaron que se montará un operativo de seguridad de magnitud sin precedentes en la historia del país.

La llegada del Papa está prevista para el 8 de noviembre, procedente de Montevideo, Uruguay, y su estadía se extenderá hasta el 11 de ese mes. Según lo anticipado por TN, el itinerario incluirá visitas a la Universidad Católica Argentina (UCA), la cárcel de Devoto y el Cottolengo Don Orione, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Durante su visita, Francisco se reunirá con el presidente Javier Milei, así como con representantes del sector privado y del ámbito sindical.

Quirno se refirió específicamente a la visita al Cottolengo Don Orione, institución que atiende a personas con discapacidad, y señaló que este encuentro forma parte de un tema clave para la Argentina. Añadió que las políticas públicas se discuten de manera constante con distintos actores, incluida la Iglesia.

Sobre la posibilidad de declarar feriado o asueto para facilitar la presencia de la gente en las actividades papales, el canciller aclaró que esa medida continúa en análisis y dependerá de las particularidades de cada localidad y de la conveniencia operativa. También comentó que la Marcha del Orgullo prevista para el 7 de noviembre fue considerada para evitar afectaciones al programa de seguridad.

Quirno afirmó que no existen diferencias sustantivas entre el Gobierno y la Iglesia y recordó que Milei ha defendido públicamente el derecho a la vida y los valores de la tradición occidental judeocristiana a nivel internacional. Subrayó, además, la relación histórica con la Santa Sede y la expectativa de que la gira sirva como una oportunidad de encuentro para los argentinos.

Ravier cerró enfatizando que el objetivo del Ejecutivo es que el Papa pueda desarrollar plenamente su misión pastoral y que la ciudadanía pueda recibirlo y participar de la visita de manera ordenada y segura.