El ministro de Economía, Luis Caputo, encabezará este martes la comitiva argentina que llegará a Bangkok, Tailandia, con una agenda que combina negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, encuentros con otros organismos multilaterales y la expectativa de un desembolso aún pendiente por USD 869 millones. La visita se produce en pleno marco de las Reuniones Anuales del FMI y del Banco Mundial, que se extenderán hasta el 18 de octubre.

Uno de los ejes centrales de la misión será la reunión con Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI. El Gobierno busca cerrar la tercera revisión del programa vigente para que el Directorio Ejecutivo autorice el desembolso. Aún no hay un acuerdo técnico de alto nivel entre las partes.

La delegación argentina tiene como acompañantes al secretario de Política Económica, José Luis Daza. Completa el grupo el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, junto al vicepresidente de la autoridad monetaria, Vladimir Werning.

La agenda oficial comenzará en una jornada de gran relevancia para los pronósticos económicos. A las 9 de la mañana, hora de Bangkok (23:00 del lunes en Argentina), el FMI difundirá la edición de octubre de su World Economic Outlook (WEO), el informe que actualiza las proyecciones para los países miembros. Este documento ofrecerá una lectura sobre la evolución esperada de la economía argentina, en un contexto de dudas sobre el ritmo de la actividad, y permitirá contrastar las proyecciones oficiales con el diagnóstico de la entidad.

En el marco regional, el Banco Mundial había reducido recientemente su previsión de crecimiento para Argentina en 2026, hasta 2,1% desde 3,6%. Esta revisión se produjo tras la caída mensual de 2,9% observada en julio, pese a expectativas privadas de una recuperación parcial en agosto. Por su parte, el FMI había indicado, tras una misión técnica a Buenos Aires a fines de septiembre, que el crecimiento debería ampliarse hacia más sectores y distribuirse de forma más equitativa entre los trabajadores. La misión, encabezada por Joyce Wong, evaluó el cumplimiento de las metas pactadas para la primera mitad de 2026.

El punto más delicado de la revisión continúa siendo el resultado fiscal. Entre enero y junio, Argentina reportó un superávit primario de 6,29 billones, por debajo de los 6,86 billones previstos para ese periodo. Esa diferencia obligará al equipo económico a gestionar una dispensa o waiver ante el FMI. El desvío de 573.974 millones ocurrió pese a que la meta original había sido menor (el objetivo inicial era de 8,46 billones); la reducción de esa meta se produjo antes de junio. La aprobación de la dispensa permitiría avanzar con el desembolso pendiente, sujeto a la revisión y aprobación final por parte del FMI.