El economista Alberto Ades, que recientemente formó parte de una reunión de Gabinete, volvió a posicionarse sobre el esquema cambiario vigente y sostuvo que el dólar está subvalorado. En ese marco, afirmó que le gustaría ver un tipo de cambio real más elevado.

En una charla con el canal Futurock, Ades afirmó que un dólar más alto podría beneficiar a varios sectores, especialmente a aquellos que enfrentan competencia de importaciones. Según su lectura, esa dinámica les proporcionaría un colchón para ajustarse y reconvertirse.

Sobre la transformación productiva que atraviesa Argentina, el especialista adelantó que no todos los actores lograrán sobrevivir al proceso, aunque subrayó que no se trata de un fenómeno exclusivo de nuestro país: a nivel global siempre hay industrias que producen localmente y otras que requieren importar.

La advertencia sobre las dificultades de la transición había aparecido la semana anterior en una intervención en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Allí, Ades reconoció que la apreciación cambiaria genera complicaciones para ciertas actividades, pero destacó la solidez de la balanza comercial, impulsada por exportaciones en sectores primarios.

“En el contexto de una economía con un tipo de cambio apreciado y fuerte, surgen problemas para algunos rubros, pero la balanza comercial muestra un desempeño sólido gracias a las exportaciones de productos primarios. En ese marco, lograr un tipo de cambio más alto no resulta sencillo, sobre todo cuando quienes generan divisas crecen al ritmo de la energía, la minería o el agro”, explicó.

Sobre las rutas posibles para avanzar hacia un tipo de cambio más depreciado, Ades identificó tres caminos. El primero es profundizar el superávit fiscal, una vía que requeriría más ajustes en un año electoral y podría no rendir resultados a corto plazo. El segundo consiste en una devaluación discrecional, que implicaría un efecto inmediato en precios y una rápida pérdida de la mejora cambiaria. La tercera opción apunta a reformas orientadas a elevar la productividad; según indicó, ese camino buscaría una apreciación del tipo de cambio real a largo plazo.