En Argentina coexisten varias rutas para obtener dólares, cada una con reglas propias y niveles de riesgo distintos. El dólar oficial, regulado por el Banco Central, mantiene dos cotizaciones distintas: una para el público minorista y otra para operaciones entre grandes volúmenes o actores institucionales (mayorista).
El mercado paralelo, conocido como dólar blue, opera fuera del circuito regulado. No tiene un horario de apertura o cierre oficiales, pero en la práctica suele cerrar cerca de las 15:00 a 16:00. A diferencia del oficial, su valor fluctúa por demanda en el mercado informal.
Otra vía relevante es el dólar contado con liquidación (CCL), que surge de un mecanismo de arbitraje: se compran papeles argentinos en el mercado local para venderlos en el exterior y así girar divisas. Es una alternativa popular para.atesorar en dólares mediante instrumentos bursátiles.
Entre las variantes para obtener dólares está también el llamado dólar tarjeta. Se trata de la modalidad que aplica al uso de tarjetas para compras en el exterior: el tipo de cambio es el dólar oficial más un recargo que, actualmente, es del 30%. En el periodo previo, hasta el 22 de diciembre de 2024, ese recargo total había llegado al 60%, pero la configuración vigente es la de 30% adicional sobre el oficial para operaciones en el exterior con tarjetas.
En este marco, las compras a través de plataformas o suscripciones en el exterior (por ejemplo, servicios como Netflix o Spotify) quedan afectadas por el tipo de cambio de la tarjeta, que se aplica a cada transacción internacional.
Un dato relevante es el “dólar cripto”, una alternativa que permite acceder a divisas usando criptomonedas. En este ámbito se destacan las stablecoins como Dai (DAI), Tether (USDT) y USD Coin (USDC), cuyo valor está vinculado al dólar estadounidense para aportar cierta estabilidad en un mercado cambiario volátil. Operan fuera del sistema cambiario tradicional y, por ello, implican un mayor nivel de riesgo y menos regulación.
Además, existen diferencias entre billetes según sus versiones: los “cara chica” corresponden a los US$100 con la cara de Benjamín Franklin en diseños antiguos; frente a estas, las series más nuevas son las llamadas “cara grande”, más difundidas en el circuito formal.
Por último, el dólar oficial ofrece dos cotizaciones dentro del sistema regulado y es el tipo de cambio que rige para transacciones en el marco de la economía formal, con operaciones sin impuestos adicionales, reguladas por el Banco Central. En síntesis, coexistían varias alternativas —oficial, blue, CCL, tarjeta y cripto— cada una con sus reglas, límites y grado de regulación, que conviene entender para evaluar opciones ante la volatilidad cambiaria.



