En el primer semestre del año, la pobreza alcanzó al 32,3% de la población, lo que representa alrededor de 15 millones de personas, mientras que la indigencia se ubicó en el 7,5% (cerca de 3,5 millones). Estas cifras señalan un deterioro frente a lo observado en 2025 y se atribuyen principalmente a la debilidad del mercado laboral y de los ingresos en un contexto de estancamiento económico. No obstante, varios especialistas señalan una mayor estabilidad en el corto plazo para el indicador.

Comparado con el segundo semestre de 2025, la cantidad de personas en situación de pobreza aumentó en aproximadamente 1,9 millones, y la franja de indigentes creció en unos 538.000 individuos que no logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

La consultora Equilibra presentó una estimación preliminar de su medición alternativa de pobreza, que corrige por subdeclaración de ingresos y usa canastas actualizadas de ENGHo 2017/18. Según ese enfoque, la incidencia sería cercana al 45% de la población, 1,4 puntos porcentuales por encima del segundo semestre anterior.

Por su parte, el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) calculó que, sin transferencias sociales como la AUH, la Tarjeta Alimentar, las Pensiones no Contributivas, el Progresar y los programas de empleo, la pobreza rondaría el 35,3% y la indigencia el 12%.

Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, la desmejora obedece a una combinación de factores. En la misma línea, la consultora LCG apuntó que no sólo aumentó la pobreza en el semestre, sino que los hogares pobres quedaron más expuestos: el ingreso familiar medio de estas familias cubre apenas el 64,1% de la canasta básica total, y la brecha entre ingresos y necesidades alcanza los 569.100 pesos mensuales por hogar, con precios de agosto.

Santiago Poy, investigador del CIAS, dijo que, a corto plazo y sin cambios relevantes en inflación o en la economía, es factible observar hacia fin de año una pobreza relativamente estable. Ya se cierra el tercer trimestre y, según sus observaciones, los salarios privados, las jubilaciones y las asignaciones muestran esa pendiente.

Equilibra añadió que, al analizar el ingreso real (deflactado por IPC y con una canasta actualizada), julio mostró una caída del 0,6% frente a junio y del 3,1% respecto al mismo mes del año anterior, ubicándose 10,3% por debajo del promedio de enero-septiembre de 2023. Los descensos estuvieron liderados por los salarios privados formales, con bajas del 1,2% mensual y del 3,2% interanual.

En resumen, las proyecciones de corto plazo apuntan a cierta estabilidad en el nivel de pobreza para lo que resta del año, aunque la magnitud de las tasas y las brechas continúan manteniéndose en niveles elevados. Los analistas señalan que, con inflación moderada y canastas de consumo estables, podría moderarse la velocidad de aumento de la pobreza en los próximos meses.