La cobertura de riesgo y la demanda por activos argentinos se desploman en el inicio de la semana, con los bonos soberanos en dólares en terreno negativo y el riesgo país acercándose a las 640 unidades, en un contexto que coincide con la próxima visita de Milei a París.
El rendimiento del índice EMBI+ elaborado por JP Morgan mostró un deterioro superior al 20% durante septiembre, alejándose de los mínimos cercanos a 400 puntos que había tocado a fines de julio. En el tramo de deuda global en dólares con cobertura bajo la Ley de Nueva York, las cotizaciones se deslizaron alrededor de 2%, en línea con el comportamiento de los emergentes, aunque Argentina venía mostrando en las últimas semanas un castigo relativamente más intenso que sus pares.
Wise Capital señaló que el indicador acumula un alza de más del 50% desde su mínimo de julio. La combinación de factores internacionales y tensiones internas empuja ese movimiento: el alza de rendimientos de bonos estadounidenses reduce la atracción de los emergentes, y la volatilidad global junto al precio del petróleo elevan las expectativas de los inversores.
A nivel local, las inquietudes se suman. El Banco Central frenó este mes la compra de reservas, dejándola en el mínimo anual. Paralelamente, datos de actividad económica y pobreza comienzan a pesar en el análisis del mercado, y JP Morgan proyectó una recesión para la economía argentina en el tercer trimestre.
Frente cambiario: el dólar sumó otros cinco pesos y se comercializó a 1.550 pesos en la ventanilla de bancos. Los analistas destacan que, en un marco de menor oferta del agro, la demanda por cobertura se mantiene firme y el Banco Central evita convalidar movimientos bruscos del tipo de cambio.
"Cohen & Co" remarcó que, en la última semana, a pesar de que el agro liquidó a un ritmo cercano a US$150 millones por día, el BCRA apenas compró US$29 millones, dejando compras netas del mes en US$232 millones. De mantenerse este ritmo, el resultado mensual cerraría en compras netas de apenas US$270 millones. Aunque no es un número alarmante, funciona como una alerta considerando que la oferta del agro podría superar los US$3.000 millones en el mes, lo que implicaría una presión adicional sobre el mercado en los próximos meses si la oferta del agro disminuye y los precios internacionales se mantienen al alza.



