La Unión Europea está delineando nuevas reglas para regular el consumo de electricidad y agua de los centros de datos, ante el crecimiento de este tipo de infraestructura que tensiona tanto las redes eléctricas como los recursos hídricos del bloque.

Bruselas presentó un sistema de calificación que permitirá comparar la sostenibilidad de estas instalaciones y, a partir del 21 de septiembre, otorgará una etiqueta electrónica de sostenibilidad a los centros de datos con más de 500 kilovatios de capacidad instalada que cumplan con los informes obligatorios. El propósito es transparentar el consumo y facilitar la comparación entre instalaciones, contemplando criterios como la eficiencia energética, el uso de agua y el origen de la electricidad.

La Comisión Europea señala que esta información podría ayudar a las autoridades a diseñar políticas más eficientes y a empresas y organizaciones a elegir servicios digitales con menor impacto ambiental. Sin embargo, por el momento no se fijó un tope máximo de consumo; las restricciones más duras llegarán en etapas posteriores.

En 2027, la UE prevé presentar normas mínimas de rendimiento para los centros de datos. Estas reglas definirán niveles mínimos de eficiencia que deberán cumplir las nuevas instalaciones y podrían impedir la construcción o puesta en marcha de proyectos que no alcancen esos estándares. Mientras tanto, se mantiene un periodo de transición para recolectar datos y mejorar el cumplimiento de las obligaciones existentes.

Sobre cumplimiento, los centros de datos con más de 500 kW deben reportar desde 2023; aun así, la Comisión admite que una porción significativa no cumple en su totalidad. Según un funcionario comunitario, la proporción de instalaciones que informan ha ido aumentando y podría superar el 50%.

La aplicación de estas normas corresponde principalmente a los Estados miembros, por lo que el grado de cumplimiento varía entre países. El tema está estrechamente ligado al crecimiento de la inteligencia artificial, que demanda grandes volúmenes de capacidad de cómputo y, por lo general, opera en centros que requieren electricidad de forma continua.

En 2024, los centros de datos europeos consumieron 68 TWh de electricidad, y la UE estima que esa cifra podría subir a 114 TWh para 2030. Además, la Comisión mantiene la meta de triplicar la capacidad de estos centros en el bloque para 2035, en un marco de expansión de la IA, la nube y otros servicios digitales.