Joaquín Reinoso nació en Auckland, Nueva Zelanda, y, pese a contar con ciudadanía italiana, decidió vestir la camiseta de Argentina. Con 15 años, se desempeña como delantero en la octava división de Vélez Sarsfield y su trayectoria sorprende por su recorrido tan temprano entre dos realidades distintas: creció con padres argentinos en Oceanía, se enamoró del fútbol y, aun sin dominar el español al inicio, recibió la citación de la Albiceleste, cumpliendo así uno de sus sueños.

El padre, Lautaro, y la madre Vanesa emigraron de Argentina a NZ en busca de nuevos desafíos laborales. Su historia familiar tiene un giro asociado a Cromañón, en diciembre de 2004, hecho que marcó a la familia y los llevó a replantear prioridades; Lautaro, que ya había jugado en Platense en la cuarta división antes de retirarse, y Vanesa, ambos formados en educación física, optaron por emprender una nueva vida en Oceanía.

En Auckland, Lautaro consiguió trabajo en King’s School, uno de los establecimientos más reconocidos de la ciudad, donde Joaquín cursó cinco años de estudio. Fuera de las aulas, el chico exploró múltiples disciplinas: atletismo, natación, hockey, tenis y golf, destacándose en cada una. Sin embargo, el fútbol llegó de forma más tardía y sin presión por parte de la familia; el foco siempre estuvo en que el pequeño disfrutara de varios deportes y tomara sus propias decisiones.

La decisión definitiva sobre su futuro futbolístico empezó a tomar forma cuando Joaquín tenía cerca de 10 años, ya consolidado en una academia neozelandesa y con protagonismo en un torneo celebrado en Japón. En ese contexto, Lautaro se puso en contacto con un amigo que trabajaba en las inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata para plantear que su hijo entrenara dos semanas con los chicos de esa categoría durante unas vacaciones en Buenos Aires. El mensaje recibido fue contundente: su hijo tenía talento para un nivel superior, y la conversación quedó grabada en la memoria de la familia.

De regreso a Nueva Zelanda, Joaquín recibió otra oportunidad internacional: una prueba en Valencia, España, y la chance de participar en un torneo allí. Entre idas y vueltas, y con varias experiencias a cuestas, llegó la citación a la Selección Argentina para la categoría Sub-17, que finalmente decidió aceptar pese a haber sido convocado previamente por Nueva Zelanda para el clasificatorio al Mundial juvenil. «Mi corazón es argentino y siempre soñé con jugar con esa camiseta», comentó el propio jugador a Infobae. Entre sus referentes futbolísticos, mencionó que creció siguiendo al Barcelona y al Manchester City; Messi es su ídolo, admira a Neymar por el gambeteo y le atrae el estilo de Di María.

Hoy, en Vélez, Reinoso continúa su desarrollo en la octava división y mantiene vivo el sueño de forjar un camino en el fútbol argentino, con la esperanza de algún día integrarse plenamente a la selección mayor.