Boca Juniors enfrenta la última etapa del año con la posibilidad de alcanzar un palmarés inédito en tiempo corto: si se dan todos los resultados, podría cerrar el Clausura, el Torneo Anual, el Trofeo de Campeones, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana en apenas dos meses. Esa proyección guarda similitud con las épocas de Alfio Basile, cuando en la campaña 2005/2006 el club levantó cinco títulos (Apertura 2005, Clausura 2006, Copa Sudamericana 2005 y Recopa Sudamericana 2005 y 2006). Aunque ese éxito pertenece a otro contexto, la idea de un ciclo glorioso persiste.

Aun así, la realidad reciente mantiene a Boca en una instantánea de incertidumbre: la gloria y la frustración quedan a la misma distancia, y la imagen del equipo dependerá de lo que ocurra en las próximas semanas. Si se logra capturar la mayor cantidad de trofeos posibles, la foto y el nombre de los campeones quedarán grabados en la historia boquense; de lo contrario, volverán a resurgir las dudas que surgieron en las tribunas y en las conversaciones de la Bombonera y las redes.

La agenda tan cargada tras el Mundial ha dejado huellas en varios jugadores. Leandro Paredes, considerado el principal referente del plantel, se desgarró por segunda vez en el año en el duelo ante Instituto de Córdoba y será baja para la serie frente a Vasco da Gama. Su ausencia también complica su participación en el superclásico del 1º de noviembre ante River en la Bombonera.

Entre las bajas de larga duración figura Tomás Aranda, fractura de peroné que lo mantendrá fuera de las canchas hasta principios de 2027; Tomás Belmonte, quien sufrió una rotura de meniscos en la rodilla derecha durante un entrenamiento y podría volver para las finales de diciembre; y el paraguayo Adam Bareiro, operado por una hernia de disco que lo dejará fuera hasta el próximo año. Aranda había sido destacado por Lionel Messi como uno de los diez juveniles más prometedores del mundo, y Belmonte podría regresar para finales de año, si la evolución acompaña.

La acumulación de partidos y viajes no ayuda al desgaste físico. La lesión de Paredes llega en un momento clave, justo cuando Boca más lo necesita para sostener el liderazgo en la cancha y el vestuario. Sin su experiencia, el equipo deberá buscar alternativas para afrontar la serie ante Vasco da Gama, que se disputará fuera de casa, y mantener la intensidad para encarar las definiciones que quedan.

Aun así, Boca llega con bases sólidas para afrontar el tramo decisivo: 16 partidos invicto respaldan una identidad de juego que Arruabarrena fue moldeando con ajustes en el plantel. Si bien la ausencia de Paredes genera incertidumbre, el equipo busca sostener el rendimiento y aprovechar cada episodio para acercarse a ese anhelado cierre de año con varias voces de triunfo.