El presidente Javier Milei recibirá este lunes en la Casa Rosada a representantes de dos firmas clave para la estrategia de desarrollo tecnológico y energético del gobierno. A las 12:00, está prevista la reunión con DayOne Data, empresa con sede en Singapur especializada en la creación y operación de infraestructuras para centros de datos. En tanto, a las 14:00, Milei recibirá a directivos de Tesla, la automotriz con presencia del multimillonario Elon Musk, retomando un vínculo que se gestó tras un encuentro en 2024 en la planta de la compañía en Austin, Texas, cuando Musk prometió inversiones vinculadas a litio y baterías.
Estas reuniones se dan en un contexto de negociación en el Congreso para desbloquear el llamado súper-RIGI, un régimen de incentivos a las grandes inversiones dirigido a sectores aún no desarrollados en Argentina. En particular, el oficialismo busca atraer inversiones de gran escala con un umbral mínimo de US$1.000 millones por proyecto, a cambio de beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios excepcionales, más una garantía de estabilidad por 30 años para industrias consideradas “del futuro”.
Entre los incentivos previstos figuran una reducción del Impuesto a las Ganancias del 15%, amortización acelerada, créditos fiscales para IVA y cargas sociales, y la posibilidad de deducir quebrantos sin límite temporal. El proyecto ya obtuvo la media sanción en Diputados y, en el Senado, llegó a un pleno de comisiones sin dictamen.
El texto establece desde un inicio que al menos el 20% de la inversión debe destinarse a proveedores locales. En la revisión realizada por el Senado, se añadieron dos condiciones: que esas compras nacionales se limiten a bienes transables y que los proyectos de alto consumo energético, como los data centers, garanticen su propio abastecimiento de energía cuando exista riesgo para el servicio en la zona donde se instalarán.
Aun así, sectores de la coalición que lidera Milei y aliados como el PRO, una parte de la UCR y Provincias Unidas empujan cambios aún más estrictos: priorizar a proveedores locales incluso si resultan hasta un 15% más caros que los importados, y elevar el piso de bienes nacionales exigidos al 40%.
Por ahora, persiste la fricción entre quienes buscan acelerar las inversiones y quienes piden ampliar aún más la preferencia por la producción local. En el marco de estas discusiones, Argentina mantiene como objetivo convertir a su cadena de litio y al conjunto de energías renovables y tecnologías asociadas en pilares estratégicos dentro del nuevo régimen de incentivos. Argentina es hoy uno de los principales productores globales de carbonato de litio, una pieza central de la estrategia industrial y energética del país.



