En continuidad con su estrategia de lucha, la CGT anunció una movilización hacia la Secretaría de Industria para expresar rechazo al rumbo económico instruido por la gestión de Javier Milei. Aunque algunos sectores de la oposición ven en la protesta un posible anticipo de un nuevo paro general, desde la conducción cegetista dijeron que aún no hay definición sobre eso y que el tema se debatirá tras la visita papal de tres días, que concluirá el 11 de noviembre.

La convocatoria incorpora un componente nacionalista: “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también” se lee en el cartel de la marcha, que reunirá a dirigentes y militantes de los principales sindicatos. El punto de concentración será a las 15:30, con la movilización enfocada en la Secretaría de Industria, encabezada por Pablo Lavigne, un funcionario que depende políticamente de Luis Caputo, ministro de Economía.

“Analizamos la situación económica, productiva y social y detectamos aumento del desempleo, profundización de la pobreza y menor poder adquisitivo. Por eso continuamos en este plan de lucha y, el próximo jueves, realizaremos una movilización en defensa de la industria nacional”, afirmó Jorge Solá, titular del Sindicato del Seguro y uno de los referentes del triunvirato que manda la CGT.

La cúpula gremial pretende que el Gobierno y la Unión Industrial Argentina acuerden una mesa de diálogo para enfrentar la caída de empleo y producción. “Necesitamos un proyecto industrial que proponga un modelo de desarrollo, generación de empleos formales y derechos sociales, con salarios dignos. No apoyamos una apertura indiscriminada de importaciones que rompa el tejido productivo”, añadió Solá la semana pasada, al confirmar la movilización.

En la ruta de la CGT figura una marcha federal para fines de año, que podría coincidir con un paro general. Si se concreta, sería el quinto contra la gestión de Milei. Nada de esto se resolverá antes del 11 de noviembre, fecha de cierre de la visita papal. Con la llegada del Papa Léon XIV, los gremios esperan reforzar su agenda de reclamos, secundada por la Iglesia. “Estamos convencidos de que su llegada será un hecho de gran relevancia y entenderemos que también podrá ayudar a canalizar un mensaje orientado a la justicia social”, resumió Solá.