Minutos antes del arranque del encuentro entre Boca y Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina, se registraron incidentes en el ingreso al estadio del Club Rosario Central, el Gigante de Arroyito. En los alrededores, se vieron empujones, corridas y tumultos entre quienes buscaban entrar y quienes ya esperaban en las calles cercanas. En respuesta a la aglomeración, la Policía utilizó balas de goma para intentar dispersar a la gente.

Los fanáticos expresaron su malestar ante las cámaras de TN, denunciando desorden en los accesos. Varios testimonios recogidos apuntaron frases como que la organización era “una vergüenza”, que, si no estaban preparados, el partido debería disputarse en otro lugar, y que había niños expuestos a la situación. También hubo denuncias de malos tratos y de la intervención policial, con consignas de que se vivía una actitud reiterada de la fuerza en este tipo de corridas. Se observó a niños y adultos llorando y asustados en medio del agite.

En una calle donde varios micros bloqueaban el paso, un testigo describió que el personal de seguridad hacía atravesar a la gente por una estrecha ruta peatonal, lo que resultaba “inhumano” para muchos.

A las 16:30, la presión de la multitud hizo que algunas vallas fueran superadas, y el cuadro se descontroló de manera definitiva. Para encauzar la situación, la Policía recurrió a las balas de goma, en un intento por dispersar a las personas que se acercaban a las entradas.

A pesar de la tensión en las adyacencias, el partido por los cuartos de final de la Copa Argentina entre Boca y Racing comenzó puntualmente a las 17:00. El encuentro fue transmitido por TyC Sports y contó con el arbitraje de Andrés Gariano.

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