Rosario Central derrotó 3-1 a Estudiantes en la Supercopa Internacional disputada en el estadio Madre de Ciudades, de Santiago del Estero, un encuentro que quedará grabado por la polémica arbitral y los cruces entre las delegaciones, que continuaron en el pasillo que conduce a los vestuarios.

El eje de la controversia fue la actuación del árbitro Darío Herrera, que recibió fuertes críticas desde el lado platense. Estudiantes afirmó que hubo un penal cobrado a Instancias del VAR por un toque de Leandro González Pirez a Enzo Copetti en la entrada al área; además cuestionó un foul de Elías Verón que podría haber generado la segunda amarilla y una mano de Ignacio Ovando en el área, que no fue advertida ni por Herrera ni por el VAR. Minutos más tarde, tras una falta de Verón contra Adolfo Gaich que no derivó en segunda tarjeta, el entrenador Jorge Almirón optó por reemplazar al defensor para evitar posibles riesgos.

En medio de las polémicas, también hablaron los presidentes de ambos clubes. Gonzalo Belloso, titular de Central, afirmó que, pese a no haber visto todos los hechos finales desde el palco, Central ha recibido en el pasado faltas de respeto como un pasillo de espaldas y sostuvo que no corresponde responder de esa forma. Aun así, valoró la actitud del club y de su gente, remarcando que la revancha debe darse dentro del campo y destacando el orgullo por el plantel y el cuerpo técnico.

Del lado de Estudiantes, Juan Sebastián Verón, presidente del club, utilizó las redes para expresar su disconformidad con el trato recibido y señaló la impunidad que, según su visión, acompaña a este tipo de situaciones, calificando la escena como innecesaria y contraproducente.

La disputa dejó claro que, más allá del resultado, el encuentro dejó un saldo de tensiones entre ambos clubes, con declaraciones públicas y comentarios que anticipan posibles respuestas en futuros duelos.