El jefe de Estado encabeza este lunes a las 10 una nueva reunión de Gabinete en la Casa Rosada, la tercera en tres semanas, tras la cadena nacional que abordó la cuestión Malvinas. Aunque la agenda aún no está formalmente cerrada, se espera que se vuelvan a tocar los ejes que dominaron las reuniones anteriores: seguimiento de las medidas anunciadas sobre las Islas, el envío próximo del Presupuesto 2027 al Congreso y la estrategia legislativa para las semanas venideras.
La convocatoria de este lunes formaliza una decisión adoptada por Milei: convertir a los encuentros con su equipo en una instancia fija de seguimiento político y de gestión. Según fuentes oficiales, la reunión de Gabinete quedará fijada todos los lunes a las 10, con el objetivo de incrementar la frecuencia de revisión de cada área de gobierno.
Ya se habían celebrado dos jornadas similares: el lunes 24 de agosto y, días después, el martes anterior, con avances en la política nacional vinculada a Malvinas como tema central. Con ello, el Gobierno suma un nuevo encuentro semanal paralelo a la mesa política, que se reúne todos los martes, en un contexto en el que, durante meses, el Gabinete había acudido a Balcarce 50 de forma más esporádica.
Entre los puntos que se espera vuelvan a discutirse figura el balance de las medidas anunciadas en la cadena nacional. Entre ellas se mencionaron, en términos generales, sanciones más severas para empresas que operen en hidrocarburos sin autorización argentina, el refuerzo de fondos para la construcción de la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y el envío al Congreso del Proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
En el oficialismo señalaron una lectura favorable del impacto inicial de estas medidas. Un asesor del Gobierno destacó, en redes, el amplio respaldo popular a las medidas sobre Malvinas y la seguridad nacional, y enfatizó la idea de acompañar al Presidente con firmeza.
El otro eje central será el Presupuesto 2027, que debe remitirse al Congreso antes del 15 de septiembre. La Casa Rosada anticipa una negociación compleja con gobernadores y bloques dialoguistas, especialmente por la distribución de fondos para provincias y obras públicas, en un marco donde el Ejecutivo busca sostener el equilibrio fiscal como criterio innegociable.



