En Nueva York, los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump dieron a conocer el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa orientada a enlazar las áreas mineras del noroeste argentino y Vaca Muerta con los puertos del Atlántico. El plan prevé inversiones en ferrocarriles, ductos, energía, puertos e infraestructura digital y contempla herramientas de financiamiento proveniente de Estados Unidos por hasta US$7.000 millones hacia 2027.
El anuncio tuvo lugar durante un foro sobre cadenas de suministro, energía e infraestructura celebrado en el consulado argentino en la ciudad, y fue encabezado por el canciller argentino, Pablo Quirno, junto con el subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, en representación de las dos administraciones. Se trata de una señal clara de la nueva alianza entre las gestiones de Milei y Trump.
Una próxima instancia está prevista para octubre, cuando Landau viaje a la Argentina para reunirse con actores públicos y privados y avanzar en proyectos vinculados al corredor. La Nación ya había adelantado la magnitud del paquete y que el proyecto de gas natural licuado (GNL) liderado por YPF sería el primero en incluirse.
Desde Washington se señaló que la iniciativa busca profundizar la integración económica entre ambos países y conectar la matriz productiva argentina con mercados occidentales, especialmente en energía, minería, infraestructura y tecnología. También apuntó a fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos y energía, como litio, cobre, petróleo y gas, con la participación de inversiones estadounidenses.
La Casa Blanca presentó la iniciativa como la primera asociación para un corredor global de infraestructura e inversión en el hemisferio occidental, con el objetivo de ampliar oportunidades para firmas estadounidenses y sumar robustez a las cadenas de suministro de recursos estratégicos de Argentina.
En el frente energético, destaca la propuesta de EXIM (Export-Import Bank) de Estados Unidos para Argentina: un financiamiento a largo plazo de hasta US$6.000 millones destinado a la adquisición de bienes y servicios estadounidenses para desarrollar la infraestructura y la producción vinculada al Proyecto de LNG de YPF. No obstante, este crédito no está aprobado aún; la propuesta es indicativa y no vinculante, y requerirá la aprobación final del directorio de EXIM.
YPF lleva adelante el proyecto junto con la italiana Eni y XRG, de los Emiratos Árabes Unidos. La primera fase prevé la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción frente a Río Negro, con una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales de LNG y una operación esperada para 2031.
En cuanto a la inversión total vinculada al proyecto, los socios estiman un total cercano a US$29.000 millones: aproximadamente US$24.000 millones destinados a ductos, instalaciones portuarias, plantas de procesamiento y unidades de licuefacción, y unos US$5.000 millones para desarrollar el gas que abastecerá la operación.



