La vicepresidenta Victoria Villarruel cerró su intervención en el Foro Parlamentario Iberoamericano, en Madrid, al enfatizar los riesgos de la inteligencia artificial si no se implementan reglas claras en el mercado laboral. Aseguró que no se trata de un debate técnico aislado, sino de una decisión con consecuencias humanas.
En línea con diferencias respecto a la postura de su aliado político, el presidente Javier Milei, quien impulsa la expansión de la IA sin regulaciones, Villarruel destacó la necesidad de un marco normativo que equilibre eficiencia tecnológica y protección de los derechos de los ciudadanos. Desde el Parlamento de España, presentó las conclusiones de mesas de trabajo centradas en el impacto de la IA en las administraciones públicas y pidió que se priorice un desarrollo con rostro humano.
“Nuestro desafío no es detener el progreso, sino asegurar que el avance conserve la dignidad humana”, comentó la vicepresidenta. Defendió la idea de que la tecnología debe servir a las personas, al desarrollo y al trabajo, y remarcó el rol de los congresos para garantizar que la digitalización beneficie también a pymes y a distintos sectores laborales.
El documento de conclusiones elaborado por la delegación argentina reconoce el potencial de la IA para automatizar procesos, mejorar la toma de decisiones y optimizar servicios públicos. No obstante, advierte sobre peligros como la opacidad, el sesgo en los datos, la vulneración de la privacidad y la brecha digital que podría ampliarse si no se gestionan adecuadamente estos cambios.
Para mitigar estos riesgos, el foro propone establecer mecanismos de supervisión humana efectiva en el ámbito público, especialmente cuando las decisiones afecten derechos de las personas. También propone fortalecer la capacidad técnica e institucional de los parlamentos para legislar, supervisar y fiscalizar la gobernanza de las nuevas tecnologías, así como anticipar el impacto de la transformación digital en la estructura del Estado, el sector privado y el tejido social.
En materia de empleo y cohesión social, Villarruel afirmó de forma categórica que ningún avance tecnológico puede sustituir la dignidad del trabajo humano, valorando al trabajo como motor que dignifica, integra y sostiene a las familias. Agradeció la hospitalidad de España y la posibilidad de estos espacios de encuentro entre países iberoamericanos, y concluyó llamando a la acción a los legisladores para traducir estas consideraciones en iniciativas concretas.



