Un proyecto encabezado por un ingeniero de software con experiencia en datos geoespaciales permitió cuestionar la cobertura de los registros oficiales en barrios populares. En 2025, Nissim Lebovits, bajo una beca Fulbright, trabajó en el Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales (CIUT) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata. Allí, para una evaluación de riesgo de inundaciones que.srcaban para el municipio de La Plata, se pidió actualizar estimaciones de población expuesta en los barrios informales del partido, basándose en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap).

La idea fue cruzar los límites de los barrios populares con las huellas de edificación —las formas de las construcciones— que pueden extraerse de imágenes satelitales de alta resolución mediante herramientas de IA. El objetivo era obtener una estimación más ajustada de cuánta gente vive en esas zonas, frente a lo que marcaban las cifras oficiales. Lo que parecía una mejora, terminó revelando una discrepancia notable. En Los Hornos, uno de los asentamientos evaluados, Renabap contabilizaba 330 familias, mientras que las imágenes mostraban más de 4.200 construcciones. A escala del partido, se observaban alrededor de 72.000 huellas de edificación dentro de barrios populares con un registro de apenas 34.000 familias en Renabap.

Lebovits inicialmente atribuyó el desajuste a errores propios, y llegó a conteos manuales para entender la brecha. Sin embargo, al conversar con colegas del CIUT y del municipio, se enteró de que subregistros similares ya se habían detectado durante trabajos para un Plan de Ordenamiento Territorial. La literatura científica sobre estimación de población en asentamientos informales ya respalda el uso de las huellas de edificación como indicador, dado que, en estas zonas, la cantidad de construcciones suele relacionarse estrechamente con el número de hogares.

A partir de este hallazgo local, Lebovits extendió el análisis a todo el país. Cruzó los 6.467 polígonos de barrios populares que maneja Renabap con un conjunto de casi 2.000 millones de huellas de edificación provenientes de datos abiertos de Google, Microsoft y OpenStreetMap, gestionados por la plataforma VIDA a través de Source Cooperative. Para la investigación se apoyó en dos enfoques relativamente nuevos en este campo.

El hallazgo subraya una posible subevaluación de la población en los registros oficiales y sugiere que la combinación de datos abiertos y técnicas geoespaciales puede complementar las cuentas administrativas. En el contexto de gestión de riesgos urbanos, estas estimaciones podrían influir en medidas de mitigación y asignación de recursos para zonas vulnerables ante inundaciones.