El Poder Ejecutivo remitió este martes a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Presupuesto 2027, que fija los ingresos y gastos del Estado para el año siguiente. A partir de ahora, la iniciativa deberá pasar por la comisión de Presupuesto y Hacienda antes de llegar al pleno, donde el oficialismo intentará sumar apoyos y, además, negociará con las provincias la distribución de los fondos.
El texto recoge las variables macroeconómicas que el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó horas antes en una reunión de la mesa política. Según las estimaciones oficiales, se espera una inflación del 18% para 2027 y que el dólar oficial cierre ese año en 1.847,60 pesos. Además, se pronostica un crecimiento de la economía del 4%.
Más allá de los números macro, el proyecto incluye las previsiones de recaudación, el resultado fiscal esperado, el nivel de gasto público y las partidas destinadas a cada área de la administración nacional. En ese sentido, se aclara qué rubros priorizará la gestión y qué áreas podrían experimentar incrementos o recortes respecto del ejercicio anterior.
En el plano fiscal, el presupuesto reafirma la meta de superávit que Caputo había anunciado previamente: mantenerán un superávit financiero fiscal por cuarto año consecutivo, lo que, según el ministro, sería la primera vez en la historia argentina que, sin default, se registren cuatro años seguidos de superávit en la línea financiera.
Con el ingreso formal del proyecto, se abrió el tramo parlamentario. El texto se enviará a la comisión mencionada, donde se convocará a funcionarios del equipo económico para exponer los lineamientos ante los distintos bloques y responder consultas, antes de que el dictamen avance al recinto.
Uno de los ejes de la discusión será la consistencia de los supuestos oficiales —inflación, tipo de cambio y crecimiento— con las expectativas del mercado y con las proyecciones de analistas privados, que en ediciones anteriores mostraron diferencias respecto de los números difundidos por la Casa Rosada. También se anticipa que la oposición cuestionará las partidas de gasto y las prioridades fijadas por el Ejecutivo de cara a un año marcado por la agenda electoral.



