La inteligencia artificial está cambiando la forma en que científicos e investigadores abordan la crisis climática, apoyándose en décadas de imágenes recogidas por satélites. Las herramientas desarrolladas por la NASA y IBM combinan modelos de datos y capacidades de IA para estudiar dinámicas ambientales a gran escala, identificar transformaciones en el uso del suelo y extraer información valiosa de imágenes que, por sí solas, pueden resultar complejas de interpretar.

Estas mejoras forman parte de un movimiento que incluye IA generativa y modelos de datos para gestionar volúmenes ingentes de información terrestre. En 2023, la alianza entre NASA e IBM dio un paso clave al crear modelos orientados al análisis de datos geoespaciales, fusionando observación de la Tierra con algoritmos de IA para detectar patrones y tendencias.

Entre las aplicaciones previstas, el sistema puede identificar cambios en el uso del suelo, monitorizar transformaciones ambientales y estimar biomasa en zonas analizadas, facilitando la interpretación de fenómenos a escala regional. La capacidad de procesar imágenes satelitales rápidamente permite observar la evolución de paisajes, ecosistemas y escenarios meteorológicos extremos con mayor detalle.

Kenya figura como un caso concreto de implementación. Años de deforestación redujeron la disponibilidad de agua en zonas vulnerables y el país lanzó una iniciativa nacional para incrementar la cobertura arbórea del 12% al 30% para 2032. El modelo geoespacial, que opera desde el espacio, permite seguir el avance de esa política y registrar cambios en la cobertura forestal y en el uso del suelo a lo largo del tiempo.

La acumulación de datos provenientes de NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y otras entidades genera un caudal informativo enorme que, sin herramientas avanzadas, sería difícil de analizar. Las soluciones basadas en IA facilitan la detección de correlaciones con variaciones climáticas, aportando herramientas útiles para planificar respuestas ante inundaciones, sequías e olas de calor.

En el marco de las metas de mitigación, se sostiene que para limitar las consecuencias del cambio climático es necesario reducir las emisiones en un 45% y alcanzar cero neto para 2050. Aun así, el ritmo actual no alcanza ese objetivo y se advierten impactos como el aumento del nivel del mar, olas de calor más intensas y la posible desaparición de ecosistemas críticos.

La muestra sobre IA y medioambiente se puede ver en The Tech Interactive, el museo de ciencia y tecnología de San José, California, que ilustra cómo el procesamiento de datos satelitales puede generar herramientas nuevas para entender una crisis que ya se manifiesta en inundaciones, incendios, sequías y lluvias intensas.